Bueno, fuimos
entonces hacia el Noroeste. Yo intentando que Mamón no se me fuese
demasiado lejos y mis compañeros echándome cada vez más aviesas
miraditas por eso. Los primeros días, el hecho que hubiera sido yo
el que tuviese el sueño con Nana Licuadora, me otorgó cierto
estatus dentro del grupo, pero eso no duró mucho. Y casi sin darme
cuenta había perdido mi recién adquirido oficio en el que ejercía
de puente para hablar con los dioses, y ahora simplemente era un
iluso que había pretendido interpretar las intenciones de la Gran
Nana Licuadora. Es una suposición, pero creo que ese cambio de opinión en mis compañeros se debe a que mientras Mamón estaba correteando a nuestro alrededor.
- Creo que lo he visto irse por aquí.
- No, se ha largado por este
otro sitio, me parece haber visto su culito rosado desaparecer en
este lugar.
- Jo, qué mal estás tío, ahora te crees que Mamón tiene
un culito rosado cuando está claro que es moradito.
- Rosado.
- Moradito.
- Rosado.
- Moradito.
- Pero, queréis buscármelo de una
puñetera vez o se irá con su culito rosado o moradito a donde Cristo perdió el gorro.
Bien, anda que
andarás llegamos a la vista de una ciudad que debía ser la de la
visión de Nana Licuadora y un fan de Moby Dick gritó aquello
de "por allí resopla!" señalándola con el dedo y
así se quedó contento el chico. Bueno, sabíamos poco del idioma
local para confirmar que esa era la ciudad de Nana y estábamos en el
extranjero, así que lo único que se nos ocurrió fue hacer lo que hizo Hercules Poirot en un capítulo transcurrido en Rodas donde
preguntan por favor por un veneno de víbora en tiendas de
herbolarios. Habíamos todos juntos visto ese capítulo en casa de
Pitto, que es la única que tiene antena por allí.
Sorprendentemente, la cabaña de Komme que es Gran Cacique de los
Caribes no tiene y no puede ver Gran Hermano. Bien, volvamos a
la city. Fue bastante sencillo, no hizo falta buscar tiendas de
herbolarios, solo fuimos parando a la gente y preguntándoles Caer
Wallawg?, Caer Wallawg?, Caer Wallawg? Alguno se nos quedaba mirando
como diciendo, estos gilipollas
qué murmuran?, pero dos de tres afirmaban. Al final dimos con un
anciano que nos recordaba al calvito de los trajes vistosos y nos
ayudó bastante más cuando le hicimos ver que buscábamos un círculo
de piedras. Nos dijo que le siguiéramos a una casita que tenía en
unas callejas cerca de la imponente catedral de la ciudad. Ahí
con unos dibujos nos hizo ver que hacia el Norte norteño y caminando
un poco más que lo que os ha costado llegar aquí desde Worthing
estaba lo que buscábamos. Bueno, nos fuimos enseguida de su casa, y
no es porque no fuese agradable, pero es que no tenía donde poner a
Mamón mientras tanto, y además su casita era demasiado pequeña
para alojarnos a todos a la vez, o sea que no podían echarme la
culpa culpable.
NOTA: El 15 de Agosto el relato continuará en Komme12