Creo que lo he leído en alguna parte o quizá se lo habré oído a alguien, no estoy seguro, pero la mujer a la que he preguntado hoy al llegar a Massalavés que la gente del lugar, entre las que me incluyo naturalmente, no sabe mucho de lo que tiene: ni Patrimonio, ni Espacios Naturales, ni nada. Le había preguntado si sabía por dónde podía ir a unos Ullals que creía que había por la zona. Pero me respondió que no le sonaba nada parecido en el pueblo ni cerca, y que eso era Massalavés y no tenían nada. Me dejó algo descolocado, di la vuelta y volví al apeadero porque en eso sí que tenía razón, no llega a parada de estación y el Metro sólo se para si hay alguien en el andén o si alguna persona pulsa el botón de parada y no de forma automática como en una Estación “normal”. Pero rumié en plan vacuno, volví a consultar la Web y me fui de nuevo hacia Massalavés. En Massalavés vi cosas maravillosas como Howard Carter cuando descubrió la Tumba de Tutankamon. Primero un poco antes de llegar me crucé con una chica con un tatuaje en la pierna derecha y un pantalón cortito, muy corti-ti-ti-ti-ti-ti-to. La chica andaba despacio, y yo me quedé mirando las letras, ¡juro por Odín que eran sólo las letras! y ya sea porque los tatuajes no son algo muy nítidamente marcado o porque yo necesito ir al oculista desesperadamente no sé que rayos ponía al efecto en la extremidad inferior diestra de la interfecta. Una vez en el interior del pueblo, encontré la Parroquia de San Miguel Arcángel y Santa María Magdalena que parece que se remonta al S.XIV o quizá antes y luego fue reformándose en los Siglos XVII y XVIII, teniendo en su interior obras de famosos pintores de la zona. Justo al lado, se encuentra la Torre del Castillo de Milà que se supone que era la sede del antiguo Ayuntamiento. De esta Torre nadie hace demasiado caso y creo que si se cayera hecha añicos a nadie le resultaría una gran pérdida. Incluso la Señora Wikipedia “pasa” de ella y no la pone en sus búsquedas. Pero eso es más lógico, porque después de todo la Señora Wikipedia vive al otro lado del Atlántico. Pero, ¡jolín! El que vive el el pueblo mismo ya le vale … Se me olvidaba, al lado de la torre hay una casa particular de nombre “Casa Carmelo” que francamente me llamó la atención, con sus ventanas y adornos en la mismas.
Bueno, como ya era tarde busqué un bar y comí de bocata y aquarius, 2 aquarius que hacía calorcillo, bocata de y jamón y queeeeeso. Tras haber repostado, volví a preguntar la dirección a unos Ullals que creía que estaban cerca del pueblo, y esta vez un Señor muy amable me lo indicó. Ahora bien, como era un Señor del pueblo me indicó el típico atajo sin muchas indicaciones: que cuando se llegue a una casita blanca gire a la derecha, al pasar un puente recto hasta la autovía y cosas así … de forma que lo mejor es ir hasta la plaza del pueblo con dos bares, la otra no tiene y el pueblo solamente tiene dos plazas. Escoger el Bar/Cafetería Adriá y preguntar a alguno de los parroquianos (que supongo que siempre serán los mismos como en todos esos sitios ya sea aquí o en la peruana Chimbote). Bien, casi me paso, porque la entrada está casi escondida entre enredaderas y otros matorrales al lado del camino, que estaba asfaltado por supuesto, y un poco más y ni me doy cuenta. Entré esa especie de caminito, ese sí de tierra, y se llegaba al borde de un barranco vallado con troncos de madera, donde se podía ver toda una superficie cubierta de juncos e indicaciones de la fauna tanto aérea como de la laguna. Además había un pequeño Fort Laramy de madera resistente, ideal para que los chiquillos hagan el burro todo lo que quieran y más. Lo del Fort Laramy lo digo porque como el Presidente Gerald Ford era de por aquí, pues se le ocurrió construir una réplica del fuerte. Bueno, ahora en serio, yo creo que a los chiquillos y a los no tan chiquillos les gustará esto.








