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sábado, abril 03, 2021

Catí y Culla

 

Había una excursión a los pueblos de Catí y Culla, con reminiscencias templarias, sobre todo este último.

Como por las circunstancias creadas por Pandemia de las narices no podemos estar demasiada gente junta en un mismo lugar, se decidió que se darían las explicaciones de lo que eran Catí y Culla, su Historia respectiva, sus habitantes, su economía, y desde luego la evolución de los templarios en el Maestrazgo. Se dijo que así como Catí tenía un entramado urbano lineal, Culla se ha ido reuniendo alrededor de un castillo de origen musulmán, hoy desaparecido. El primer pueblo que nos encontraríamos iba a ser Catí. Y allí había un tejado de esos de madera para dar calorcillo, entramado con numerosas vigas, parece ser que hay que andar muchos kilómetros para dar con otro igual. También hay algunas pinturas muy interesantes dentro de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. También se dijo algo sobre el Escudo de Catí y que se le concedió incluir en él la figura de un perro andante como símbolo reconocido de la fidelidad. En cuanto a Culla, se nos dijo que si en aquella España que aún tardaría en serlo y que los cristianos compartían con los árabes, se le colocaba encima una cruz templaria, en su centro estaría Culla. Pero yo ahí discrepo, Culla estaría en uno de los ángulos de 90º, siempre según mi opinión naturaca. Sea como fuere, la Orden del Temple compró el castillo a Guillem d’Anglesola, Señor del lugar, por 500.000 sueldos valencianos en el Año Domine de 1303. También se nos dijo que no podían tener ningún contacto con una mujer, pero no me refiero a contacto carnal, ni siquiera hablar con un individuo del género femenino. Y desde luego no podían ver Gran Hermano con sus amancebamientos constantes, eso Caca nene. Nuestra guía nos contó una preciosa leyenda con mayúsculas, de un templario que se enamora perdidamente y nada menos que de una musulmana del pueblo vecino. Evidentemente lo llevan en secreto. Pero resulta que a nuestro templario le encomiendan una misión de mensajero en la que debe ir a Tierra Santa. Parte hacia Jerusalén, que naturalmente en aquellos tiempos era un viaje larguísimo, y a su vuelta se encuentra con la desagradable sorpresa de comprobar que su novieta se ha casado. Desesperado y como ya no ve motivo para continuar viviendo, confiesa a sus compañeros la historia de amor de su vida. La Orden no puede tolerar semejante ignominia, de manera que ordena su ejecución. Y aún más, después quema sus restos y le echa sal encima para que no pueda crecer nada y lo contamine con su delito. De allá y con el tiempo surgirá la población de BenasSAL. ¡ Tachán !!! Lamentablemente aquí no se puede decir eso de “fueron felices y comieron perdices” porque el chico no se lleva a la chica ni se van cabalgando abrazados con el fondo de un atardecer. Se me ha pasado decir que en la población de Catí hay una casa que se llama Casa de la Vila del S. XV en la que se pueden ver los típicos arcos góticos valencianos. También hay otra casa llamada Casa Miralles del S. XV con ventanas creo que se llaman geminadas. Aparte de lo dicho, de Catí me llamaron la atención, una persona a quien se le había ocurrido decorar con azulejos la parte inferior del borde de lo que asoma cuando se mira hacia arriba de una casa, o sea, que habría pocas probabilidades de que alguien se fijara, a no ser que otra persona se lo indicara previamente. De la misma forma, me llamó la atención un miniacueducto que descubrí por casualidad cuando ya me iba después de ver y fotografiar un lavadero municipal, me giro y ¡hop! Allí está un acueducto sobre la acequia de Catí que ni el de Segovia. ¡Cómo brillaba el puñetero! Tuve que dar varios pasos atrás para poder fotografiarlo. Luego, directos a Culla. Aunque el tiempo nos acompañó durante todo el recorrido, y tanto es así que solo cuando llegué a casa en Valencia comenzó a llover y no antes, se notó la diferencia de grados de Catí a Culla. Se nos dijo que Culla era una de las poblaciones más bonitas de la Comunitat. Bueno, había unas chicas a quienes al parecer unos individuos querían mostrar unos caballos que tenían en las afueras del pueblo. Y, sí creo que era lo más bonito, no sé si de la Comunitat pero sí que era bonito. No soy entendido en caballos, pero creo que era un alazán, muy bonito. 

 


 



 


 


 

 


 


 


 


 


 




 


 

jueves, abril 01, 2021

Pobla de Vallbona

 

Hoy tocaba ir a la Pobla de Vallbona. Antes hube de echar una carta a Correos, pero como eso me dejaba en buen lugar para comenzar mi escapadita, podía continuar sin problema. Lo cierto es que lo de Correos fue como la seda, así da gusto hacer transacciones. La carta en sí, pertenecía a una ONG con el franqueo pagado, por consiguiente no se tuvo que hacer cola, la sucursal estaba casi vacía y la vista desde la entrada era, ¿cómo decirlo? muuuuy agradable.

Bueno, después de que Correos mostrase sus EXCELENCIAS, me marché ya camino de la Pobla … de Vallbona. Al llegar, se anunció por altavoz: “pròxim baixador la Pobla de Vallbona, cal pulsar per a poder baixar” “próximo apeadero la Pobla de Vallbona, hay que pulsar para poder bajar”. Pulsé, bajé, eché un vistazo y solo vi campos a mi alrededor. Había un pueblo con su campanario algo apartado a unos kilómetros, y me dije que eso sería la Pobla. También había dos chavales jugando al móvil y hablando – supongo que de fútbol o de mujeres, o de mujeres futbolistas – y les pregunté sobre si esa población era la Pobla, me contestaron afirmativamente y que un Bus gratuito pasaría en unos 10 minutos por si tenía prisa. Como no la tenía, me fui dando un paseo por un carril cicloturista que conectaba con el pueblo y donde las únicas bicicletas eran las de las señales de tráfico de dicho carril. Al arribar a destino casi me tropiezo con la Iglesia de Santiago Apóstol. Ahí tuve suerte, porque aunque no era la hora, una señora acompañada de una madre joven y una chiquilla pequeña – que dijeron que se llamaba Martina pero no por la tenista – iban a entrar en la Iglesia y me permitieron el paso. El origen de la Iglesia no es seguro, aunque se aventura el S. XIII. Además, el jardín de la Iglesia parece que fue un antiguo cementerio, origen de la Pobla de Vallbona, con restos del S. XIV. Luego me adentré hacia el casco urbano y enseguida encontré una flechita que indicaba hacia donde se encontraba la Casa de Cultura y hacia allí fui. Qué bien, yupi, así me evito el preguntar, y sabía por Madame Internet que el Ayuntamiento estaba junto a esa Casa de Cultura. La encontré sin problemas. Es un bonito edificio inaugurado en 1998, y por lo que pude ver, se deben hacer Exposiciones y cosas así. También acoge la Biblioteca y el Auditorio Municipal, proyecta varias cintas cinematográficas, y como ya he mencionado junto a ella se encuentra el moderno edificio del Ayuntamiento. Cerca de allí esta l’Església de la Santíssima Trinitat i Sant Josep del S. XX pero con un campanario bastante bonito a mi entender. Volviendo a la Casa de la Cultura, ésta tiene un pasaje que la cruza de lado a lado. Vamos que crucé desde la Calle Lepanto hasta una Calle que se llama Colón. En la Calle Colón hay algunos descubrimientos. Por ejemplo, la misma Casa de Cultura; más adelante la Casa Bernal, que parece ser que fue en origen una casa romana, luego pasó por una etapa musulmana, y finalmente fue una masía cristiana S. XVI y una casona señorial S. XVII; una casa totalmente hecha polvo, pero con unos azulejos que forman un pavo real adornando la puerta francamente interesantes; un balcón tipo modernista y azulejos verdiazules en una fachada que llaman la atención; y una Carnicería de donde estuve a punto de llevarme unos quesos, pero como ya estaba algo cansado quería volver a Valencia. Solo que antes me tropecé con la Calle de la Cisterna, y en ella las excavaciones de una … tachán! Cisterna del S. XVI aprox. Para finalizar pregunté a unas chicas que estaban tomándose unos chupitos y tomando el sol donde estaba el Carrer Sant Josep y me lo indicaron enseguida. Tras unas calles, se me ocurrió entrar en un Horno a volver a preguntar. Había una morenita vivaracha que me dijo que el Carrer de Sant Josep estaba justo detrás de donde estábamos nosotros, pero al momento me pregunta a quien voy buscando, a lo que le respondo que busco la Casa Gran. Entonces me contesta asegurándome que NO, que no he de ir a la Calle de atrás, sino que hacia donde tengo que ir es hacia el Ayuntamiento, porque resulta que hay DOS Carrers Sant Josep. Nada, a dar media vuelta entonces. Efectivamente la Casa Gran de fines del S. XVIII estaba muy cerca de la zona del Ayuntamiento, y en ella se encuentra el Museo Etnológico de la localidad. 

 


 


 


 


 


 


 


 



 


 


 

 



lunes, marzo 15, 2021

Némesis de Sebastián Roa

 

Némesis de Sebastián Roa. Me encanta la inclusión en el libro de la palabra Sagaris como un Hacha Doble, poniendo su imagen cuando quiere separar un bloque de texto del siguiente. Eso sí, especifica que para los amantes de lo Histórico, aunque el vocablo Sagaris resulta correcto, uno más utilizado en la Antigüedad es Labrys. En cierta medida, me recuerda al libro Rodas la hija del Sol de Gillian Bradshaw.

Trata de la historia de Artemisia de Caria, quien se convertiría en la Enemigo Público Número Uno de la Ciudad de Atenas en la época en el que el Rey persa Jerjes intenta la invasión de Grecia. Artemisia ve cegar a su padre - Tirano de Halicarnaso y de las islas adyacentes -, ve cómo le cortan la lengua, y ve castrar a su hermano. Tras eso, le separan de ambos. Ah! Y su madre no para de gritar: la culpa es de los atenienses, que no acudieron en ayuda de la Ciudad cuando dijeron que lo harían. Pese a que el castigo a su padre y a su hermano lo han infringido los persas, ella se centra en la traición ateniense. Además, su modo de pensar se inclina más hacia los persas quienes creen que cada uno se labra su propio destino, y no hacia los griegos quienes creen que ni siquiera los dioses escapan a un hado o sino predestinado. Y desde luego Artemisia logra labrarse un buen destino … ¡¡¡ 10.000 dracmas atenienses ofrecidos por ella como recompensa (viva), cualquier buscavidas le iría detrás !!!

martes, marzo 09, 2021

Parque de Marxalenes

 

Hoy me iba muy cerca, al Parque de Marxalenes. Ayer me llamó Susana, una Psicóloga que conozco para ver si podía pasar hoy, pero como iba tan cerca le dije que de acuerdo. Me llamó porque estoy un poco tarado, eso no tengo ni que decíroslo. Bueno, cuando me abandonó como el desodorante, cogí el tranvía n.º 4 con destino a Mas del Rosari en la Parada de Dr. Lluch. Iba a bajarme en la Parada de Marxalenes, pero decidí hacerlo en la anterior porque sabía que el Parque era suficientemente extenso. La cuestión es que cuando me bajé comprobé que en esa sección del Parque pone “Parque Canino”. Me dije bueno estoy en mi sección, pero lamentablemente las puertas estaban cerradas, así que hube de contentarme con la sección “humana”. Bien, fui paseando siguiendo a mi sombra como un buen Peter Pan, solamente que no hasta la habitación de Wendy sino hasta la entrada del Parque. Nada más entrar, fui recto y me encontré con una especie de estanque rodeado de juncos, con un puentecito idílico donde había unos abuelos dando de comer a bandadas de palomas, que hay que ver cómo se apelotonan en torno al “soma, soma”, y mamás con sus nenes en cochecito o sin él. Luego desandé el camino y tomé uno que en el Parque llaman Paseo del Olmo. En el Paseo del Olmo viejo, hendido por el rayo, y en su mitad podrido por las lluvias de Abril y el Sol de Mayo, algunas hojas verdes le han salido. Bien, dejemos a Machado, seguí por ese Paseo porque me gustó el nombre. Encontré varias cosas que podrían ser interesantes: un pilón que podría ser un pilón del amor, Robert love Ana y cosas así; un pilón bastante esotérico a decir verdad con una especie de cuña clavada en su parte superior, ejem ejem yo como experto acreditado por la afamadísima Universidad de Pandataria creo que las brujas de la zona forman Aquelarres para adorar al Señor de las Tinieblas justo en ese Pilón, que podríamos llamar El Pilón del Metistófeles de Marxalenes; también hallé un bloque de piedra liso recostado en el que había grabadas algunas inscripciones algo subidas de tono, yo sé que algunos de vosotros sois gente muy casta y recatada de forma que esto no lo miréis (ponía cosas como “te gusta mi culito, con una imagen de Homer Simpson”, “vivan los penes y la marihuana” de forma sorprendente con marihuana bien escrita; “Pene ↔ Pena”). Encontré también, aunque no recuerdo dónde, algo muy curioso, una columna encima de la cual habían colocado una roca, sustentada sobre cuatro piedras redondeadas. No puedo imaginar qué Civilización primitiva alzó ese monumento. Porque, eso sí, lo hiciera quien lo hiciese, está realizado con una precisión quasi milimétrica. Uno piensa que una Civilización tan sumamente primigenia hubo de recibir alguna clase de ayuda. Quizá una ayuda alieníge … ¡no! la ayuda de un alocado Funcionario del Parque de Marxalenes. Finalmente, un rubito en bicicleta, se me acercó cuando pasaba zumbando con su bici y me dio un golpe con la mano. Un poco más, me desequilibro y me voy al suelo con la “gracieta” del chavalín. Menos mal que estaba relativamente parado y pude apoyarme en un árbol, pero me acordé de su familia hasta la quinta generación y desde luego no pensé en eso de “son cosas de críos”. Hablando de críos, había un montón jugando en columpios, toboganes, etc … 


Losa guarrilla


Pilón esotérico



Pilón cuña

Pilón cuña




Balsa con palomitas, titas titas



miércoles, febrero 24, 2021

Estivella y Albalat dels Tarongers

 

No me preguntéis porqué escogí la madrugada del Aniversario del día del Intento Golpe de Estado del 23-F para ir a la zona de Estivella y Albalat dels Tarongers, pero a la Estación ferroviaria conjunta que ambas dos poblaciones tienen en común y comparten me dirigí con transbordo previo en Sagunto. Al bajarme del tren en Estivella pude ver que no había cambiado gran cosa desde mis “años mozos”. El mayor cambio lo vi en la Carretera Nacional que cruza el pueblo y que, antes de la construcción de la Autovía A-23 funcionaba como motor económico de la mayor parte de poblaciones de la zona. Tras la venida de la Autovía, supongo que pasaba por esa Nacional un coche cada 25 o 30 minutos, ahora en cambio su tráfico se circunscribe a los coches locales o a los vecinos de la zona. La carretera cruza sobre un Puente hacia Terabitia, perdón, un puente sobre el barranco de Linares, y allí pude ver y fotografiar las “famosísimas” Casas Colgantes de Estivella sobre ese asimismo famoso cauce. Al otro lado del puente, pude ver la torre-campanario de la Iglesia de los Santos Juanes de Estivella (inicialmente de 1675) y su Reloj de Sol. Ignoro como estaría adornada a finales del S.XVII, pero ahora parece la casita de Hansel y Gretel. Hacia el interior, descubrí una Calle que se llamaba “Carrer de Gausa”. Bueno, cambiando las vocales de sitio, tenemos Carrer de G U A S A → Calle de Guasa. A la salida del pueblo, encontré una arcada del S.XVII que se pone pertenece al Camino Real a Valencia. De ahí fui dando un paseo a Albalat dels Tarongers por la Carretera Nacional que está a escasos 2,5 km. Para llegar a Albalat, hay que cruzar otro Puente, muy estrecho esa es la verdad. Nada más entrar te encuentras con el Palacio de Albalat del S. XIII-IV. Como apunte, el origen de la población se hallaría en una Villa Romana bajo este mismo Palacio. A espaldas del Palacio, se encuentra la Iglesia de la Inmaculada Concepción con adornos exteriores muy similares a los de la de Estivella y con una construcción de fecha 1796. Este es un pueblo en el que sus calles y plazas tienen muchas referencias al lugar donde se encuentran. Por ejemplo, hay una Plaça de Dalt (plaza de arriba), una Plaça de Baix (plaza de abajo) o un Carrer de Mig (calle de medio). En el barranco de Linares, que también pasa por Albalat, han construido un pequeño Jardín que no es que tenga nada del otro mundo, pero que me llamó la atención por dos motivos. El primero era una especie de doble muro como si fuera un frontón con un pasillito muy estrecho entre ambos muros y que me maten si sé para qué narices sirve. El segundo es un coche entre casas y murales. Sí, sí, me habéis oído bien, un coche. Parece falcado con una serie de piedras y bloques. Tal vez lo abandonaron en una propiedad particular, porque querían eso … abandonarlo, puesto que no se atrevían a mirarlo a los ojos mientras le disparaban. O tal vez tan sólo no sabían dónde aparcar, vete tú a saber. 

 


 


 


 


 


 


 


 


 

 

viernes, febrero 19, 2021

Tres noches de Alborán de Francisco Ojeda Villarejo

 

Hoy he terminado de leer un libro que se llama Tres noches de Alborán de Francisco Ojeda Villarejo.

Todo comienza de forma bastante sinuosa, sin decir las cosas muy claramente, como si fueran niñitas de 7 años soltándose secretitos. Una persona, de cuyo nombre no puedo acordarme – vamos a llamarle X – va a la isla de Alborán para organizar la Regata del Mar de Alborán. El viaje lo hace acompañado del Teniente de Navío Martínez de Irujo, Patrón de la nave que allí conduce a X y amigo del Comandante de Alborán, Núñez de Lezo. En el viaje de ida Irujo le contó a X algo muy curioso. Le dijo que hace nada Núñez de Lezo y él eran compañeros de Promoción y en la Base había una “prueba” que realizaba todo el mundo. Se trataba de pasar volando bajo con un helicóptero por debajo de un puente de las cercanías. Pues bien, a Núñez de Lezo no se le ocurrió nada mejor que hacer la “prueba” cuando llevaba a un Alto Mando a bordo. Los gritos que pegó se oirían en Luxemburgo. Lo salvó el hecho de pertenecer a una familia de militares que se remonta hasta no se sabe cuándo, pero se pensó que una temporada en la isla ayudaría a su temperamento.

Bueno en Alborán, aparte de poner los altavoces de la isla a todo volumen con un disco de las la Cabalgata de las Valkirias de Wagner, dice haber sido visitado en tres ocasiones por tres personajes de épocas dispares. Cuando X, aficionado a la Crónica Histórica y a la Leyenda, parece hallar algún indicio en unos dibujos que ha hecho Núñez de Lezo – gran dibujante – este último decide iniciar los tres relatos.



jueves, enero 07, 2021

La Ciudad de Luis Zueco

 

La Ciudad de Luis Zueco. Forma parte de una Trilogía Medieval que comienza con El Castillo y que ya he comentado y termina con El Monasterio que aún no he ni comprado ni sé de qué va. La verdad, El Castillo que trata de la construcción del castillo de Loarre me gustó algo más que La Ciudad. Quizá sea porque en el primero Zueco igual sería algo más «sentimental» dado que él mismo es Director de un castillo convertido en hotel con encanto, aparte de ser miembro de la Asociación Española de Amigos de los Castillos.

Si bien La Ciudad está muy bien ambientada en el Albarracín del S. XIII con sus callejuelas, sus torreones y su variedad de personajes (clérigos, comerciantes, nobles, muchachos de la calle ...). No es por nada, pero son 512 páginas, y en esas más de 500 páginas aparecen personajes como Alvar Núñez de Lara quien es sobrino del Señor de Albarracín, Guillermo Trasobares  es un mercader que ha sabido prosperar en las calles de la ciudad, Lizer es un joven aprendiz de alguacil que comenzó como mozo de cuadras y recadero de alguaciles, Martín es un joven clérigo que ha sabido ganarse el favor del Deán de la Catedral de Albarracín, pero sobre todo Alodia: el autor cuenta su vida como mujer en esa época en la que, tanto de noble como de plebeya, era poco más que un cero a la izquierda y como intenta, a pesar de todo, seguir adelante. Un ejemplo lo tenemos en las elucubraciones del clérigo Martín quien, tras verla no puede dejar de pensar en ella. ¿Por qué? ¿Por qué me asedia esa visión? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella? Había oído hablar de lo que le estaba sucediendo, le habían advertido una y mil veces del peligro de las mujeres. Desde el Pecado Original, el hombre se había convertido en pecador, aunque había sido creado a imagen y semejanza de Dios. Y la culpa de ello era una, solo una: la mujer.

Todas las mujeres son evas, pero deben ser Marías, abrazando la Fe de un convento, o bien mediante el matrimonio cristiano, que las redime de sus pecaminosas inclinaciones. No puede haber mujeres libres; sin marido, no, eso es la perdición. Son seres débiles y propensos a pecar, por lujuria sobre todo, y, además, incitan a los hombres a cometer esos pecados.

Aquella mujer, Alodia, era una prueba del Señor; la había puesto frente a él para probar su Fe. O peor aún ¿Y si era un castigo? ¿la penitencia por sus pecados? Era una mujer de una belleza inusual, que no residía tanto en su naturaleza, sino que más bien estaba en cierto modo forjada por ella misma a base de haber sido capaz de superar tantas adversidades.

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