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domingo, julio 19, 2026

El laberinto minoico de la habitación de mi otra abuela

 

Bueno, a ver si me acuerdo, es que esto es de hace una eternidad de tiempo temporal. En esos tiempos pretéritos yo vivía en el piso de mi abuela paterna. Tendría unos 5 o 6 años supongo y como mis padres no tenían mucho peculio, no les quedaba más remedio que vivir en el piso de la mencionada abuela. Naturalmente para mi madre era una verdadera "delicia" convivir con su suegra en su casa, decorada según los gustos de ella, con los muebles que a ella le gustaban, etc, y hasta que mis padres no se compraron su propio pisito, no pudo mi madre hacerlo A su manera, como decía aquel. Bien, volvamos al tiempo de los dinosaurios. Vale, mi primer recuerdo recordado de aquel sitio es que me arrastraba por debajo de los muebles entre las telarañas y la oscuridad, y para cualquiera que lo analice concienzudamente tendrá bastante claro que tenía un objetivo muy preciso que era salir por el otro lado. Esto ahora parece una tontería, pero que un niño de unos 5 o 6 años y con escasas fuerzas forzosas, se arrastre dando la vuelta a toda una habitación por debajo de cómodas, armarios y tocadiscos, es toda una hazaña. Pero claro, es verdad, no lo recordaba porque de eso hacía eones, pero la actividad de ir por el Eurotúnel de la habitación de mi "otra" abuela la realizaba junto a mi hermano así que había una dificultad adicional. Me explico: uno de nosotros iba delante y el otro detrás, por lo que el de delante intentaba escaparse y el de detrás atrapar al otro. El modo de establecer los puestos de salida seguro que los escogería un complicado método infantil que no recuerdo así me maten, no me matéis que tengo una planta, y si me quitáis de en medio no sé quien la regará! No seréis tan cabrones para dejar a mi planta huérfana en este mundo cruel que nos ha tocado vivir, llena de gente malvada, de Donald Trump, y futbolistas belgas respondones.

domingo, julio 12, 2026

Ñññññññiiic!

 

Ñññññññiiic! Coño, ahí está tal cómo decían, no tendría que haber desconfiado tanto. Y las indicaciones son correctas. Pasando el Páramo Yermo, dejando de lado la Catarata Resonante, y cuando se traspasa la puerta inconmovible (creo que en el pasado un mago oscuro le lanzó un conjuro del tipo del mago británico ese de la lechuza, algo así como HUMITAS INFLEXIBILIS). Vamos, pasada la puerta vemos el lavabo reluciente y el espejo sin sabor (por las cabezas de Ladon no lo lamas aunque te apetezca, caca nene, que una vez lo lamí y sabía a rayos). Ya en posición y habiendo realizado todas las operaciones previas, procedí a iniciar el proceso procediendo con suma cautela y siempre siguiendo el procedimiento. Zzzzip! Blif! y la extraje. Sí, solo un simple blif!, nada de Bobloploff!! después del Zzzzip! Pero qué os creéis, por las barbas del dios Bes? Bueno, sigo. Cuando ya la extraje y surgió la Agüita Amarilla, recordé una escena de la película El último Emperador, donde el Comisario del Pueblo o como se llame el cargo que hablaba periódicamente con el Emperador se sienta con él en una de sus sesiones y le comenta que sus compañeros se quejan porque por las noches nocturnas se levanta y esparce su dorado líquido dador de vida y éste cae directamente al fondo del cubo metálico utilizado para tales fines, haciendo bastante ruïdo y despertándoles. Aconseja al Emperador Emérito que esparza amorosamente su caudal benéfico en un lado de ese cubo de metal, amortiguando entonces dicho ruido. Pero mi BLIF - sí Charlie Harper llamaba PITÓN a su cosa y yo la llamo BLIF - no sabe emular al Último Emperador rociando solo hacia un lado, sino que indiscriminadamente riega a un lado y a otro. Parece un aspersor de esos de los Campus Universitarios.

sábado, julio 04, 2026

El rey tahúr de Carlos Auresanz

 


El rey tahúr de Carlos Auresanz



De este libro publicado en 2018 se dice que sobran capítulos y es cierto que tiene un mogollón de páginas (848 según Miss Amazon, la librería se entiende), pero también tiene un montón de documentación. Vale, recurre a mucha inventiva, pero trata numerosos temas en un mismo libro, y eso necesita espacio. El porqué he leído un libro de 2018, es porque yo leo libros de temas muy diversos, … vale, me habéis pillado, es porque no me he dado ni cuenta. No sé si es muy útil que hable del argumento del libro, porque miras la sinopsis en internet, y ¡hop! ya sabes de que va más o menos. Lo que me intrigó cuando vi por vez primera el libro fue su título: el rey tahúr. Admito que lo compré básicamente por eso. Según el libro, este rey fue Sancho VII de Navarra que murió sin sucesión, siendo el último rey de su Dinastía. Lo de tahúr viene de que jugaba a un juego de tablas reales mencionado por Alfonso X el Sabio de Castilla en su Libro de los Juegos y antecesor del Backgammon moderno, siempre según el libro naturalmente. 

Wikipedia

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