Por fin he ido a Sollana. Sollana es el nombre de un pueblo que habré oído en un pasado que no puedo determinar de ninguna manera y que el día que fui a Cullera y pasar el tren antes junto a la estación de Sollana, de golpe recordé.
A Sollana he decidido ir tarde como el otro día porque no creo que haya gran cosa qué ver en cuanto a Patrimonio, en cambio sí que habrá rutas por la zona de las que pueda informarme. Y tal vez este lugar sea ideal para volver como lo es Massarrojos debido a su entorno. Al principio cogí el autobús 32 que me dejó en la Calle Colón casi entrando en la Calle Xátiva, delante de la Estación del Norte. Allí tuve un problemilla con el billete de tren. Resulta que después de haber pagado y haberme dado el justificante de ello, la máquina por la que debes pasar para alcanzar ya el tren en cuestión me decía que mi tarjeta estaba caducada. No podía hacer gran cosa, fui a Atención al Cliente. Tuve que hacer cola, porque allí el aforo máximo es 1 persona, no fue una fila a lo Benny Hill con un gordito corriendo a cámara rápida delante de una rubia en sostén y bragas. Miraron mi justificante y miraron mi tarjeta y me dijeron que el billete no se había cargado en la tarjeta. Vamos, que no me quedó otra que volver a la taquilla y pagar otro. Y todo por algún gilipollas que se había olvidado, o alguna gilipollas no vayamos a discriminar. Bueno, corramos un muy tupido velo. Nada más llegar a la estación del pueblo, la Princesa Estelar de Angelon-5 Sol.lana del Senado Galáctico se enfrentó a los Enviados Imperiales Lord Elefant y Sir Set Set, y junto a su inseparable monito cybernético Fis subió a la Nave BuitreSecular y se adentró en el espacio interestelar ... bueno en serio, nada más llegar, me quedé parado ante un soberbio banco lleno de cacas de pájaro de esas blancas y pequeñitas que parecen un cuadro puntillista, enfrente del cual había dos carteles de, redoble de tambor … rutas tanto ciclistas como pedestres, y las fotografié. Yo no creo que a estas alturas pueda hacer las distancias que aparecen en esas rutas, pero igual le sirven a alguien, las pongo al final del texto.
Lo siguiente que hice fue ir a ver el Cementerio Municipal para saber que tal estaba. Bien, allí me colé y en tu fiesta me planté, mucha niña mona pero ninguna sola ... uy no, que no era eso. Que fui ahí vamos. El Cementerio de Sollana no es que sea el Taj mahal aunque su color blanco es el mismo que la de la construcción india, pero está en un lugar bonito y donde parece que al camino le han dado un repaso últimamente. Volví mis pasos hacia el pueblo, me adentré en él, y descubrí un edificio con pinta oficial, dos puertas y tres ventanas alargadas y semicirculares y que, por alguna razón enarbolaba tres astas sin bandera. Según el buzón viajero del tiempo de la casa era una Sede Local de Sollana de la Acequia Real del Júcar. Di unos pasos más y me encontré en la Plaza Mayor de la que existe una imagen tomada por Enrique Íñiguez Rodríguez y alojada en Santa Wikipedia. Iba a tomarme un relaxing cup, pero decidí que no tenía ganas. Desde luego, la Iglesia que hay allí no es ninguna maravilla, pero en las casas que la rodean se nota que sus propietarios tenían Money. Las hay de todos los gustos: de tipo rústico, azulita en las que parece que se han pasado con el azul, tipo tarta de boda, anaranjada … pero también han tenido lo suyo. En esa plaza hay una cerámica que dice: “Plaça Major de la Vila. Fins l’any 1909 s’alçava ací la torre mora de l’Alqueria de Suylana. En l’estiu de 1238 es va rendir a l’Eiximén d’Urrea a qui el rei Jaume I l’havia donat el 4 d’agost de 1237 en el Repartiment”. (Plaza Mayor de la Villa. Hasta el año 1909 se alzaba aquí la torre mora de la Alquería de Suylana. En el Verano de 1238 se rindió a Jimeno II de Urrea a quien el rey Jaime I se la había donado, el 4 de Agosto de 1237 en el Repartiment, Llibre del Repartiment o Libro del Reparto) También imagen de Enrique Íñiguez Rodríguez. Un poco más adelante, se alza la iglesia de la Inmaculada Concepción o del Rabal o del Arrabal, con una placa que indica que fue mandada erigir por los Padres Mercedarios en 1792. Es una iglesia sencilla: una puerta de forma rectangular, dos ventanucos estrechos y dos torres cuadradas. Como curiosidad, en un lateral de la iglesia hay una cerámica de la Mare de Deu de la Mercé a la que un chapucero cable le cruza la frente. Bien, a esa Virgen le surge aura o rayos o fuego divino o algo así. Si ese cable se pelara, creo que igual originaba chipazos y el fuego azulado de la electricidad y ¡milagro! se ha producido un aura o rayos o fuego divino o algo así en la Mare de Deu de la Mercé junto al Rabal. Cuando volvía a la estación, iba todo decidido y me metí por una calle estrechita, estrechita, no me preguntéis porqué. De repente me sorprende el claxon de un coche. Desde luego, no me podía imaginar que un coche pudiese querer entrar allí. Delante mío continuaba la calleja estrecha y a mi izquierda había otra callecita aún más estrecha. Yo me echo a mi izquierda y dejo pasar al coche. Y el coche va y se para a mi espalda el puñetero. Lo hace en plan tristón, como pidiendo perdón, pero lo hace. No habían muchas opciones, así que vuelvo sobre mis pasos, y dejo que se coma el marrón el del cochecito. Porque esa es otra, yo podía maniobrar con el coche de San Fernando (unas veces a pie y otras andando), pero él lo tenía muy complicado, en un espacio tan reducido para girar hacia la coleta de Pablo Iglesias, que últimamente era lo único del Vicepresidente II tenía a la izquierda y ahora se la ha quitado.







