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Bruja

NOTA: Hace algún tiempo, visité un Blog llamado El baul de mis libros y juguetes , y allí había un post con el título El tren ...

miércoles, abril 27, 2022

Will Cipher

 

Al lío. Hace unas semanas nos dieron la paliza con la bofetada de Will Smith al cómico ese cuyo nombre no recuerdo en este instante instantáneo. Fue un tortazo impactante, tan superlativo como la nariz del poema de Quevedo pero con menos caché. Yo creo que el cómico notaría la ventolera que arrastraba el brazo del que Es leyenda hasta el gran cachete. Claro que estamos hablando del mundillo de Holliwood, y también es posible que interpretasen el hostión y que previamente se hubiese acordado la escenita entre "I'll be a blacksmith" y "The christian stone". Últimamente ha habido otra noticia en el sentido que ese cómico ha ascendido en popularidad, así que es muy posible que se haya escenificado todo el follón, o no, ¿quien sabe? Lo que también es posible, no lo que es seguro, es que esto ya se ha dicho en alguna parte, porque han habido tantos comentarios al respecto, se ha hablado tanto de lo de Smat!, perdón de Smith que es bastante improbable que no sea de esa forma y manera.

 

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sábado, abril 16, 2022

Buscando a Lugh desesperadamente 2

 

A la mañana siguiente me puse de camino hacia Akragas siguiendo la playa con la única compañía de unos frutos secos que me habían dado en Gela “para que comas algo que estás muy flaca y así no encontrarás marido”, palabras textuales de la mujer del pueblo que me los había ofrecido, lo juro por Cipris. Al llegar a la ciudad, lo primero que hice fue meterme de cabeza en el Mercado que no había que buscarlo puesto que el bullicio de la multitud lo hacía perfectamente detectable. Una vez allí, compré unas gallinas para ofertar a la divinidad en mi consulta del enigma que se me había planteado en Gela. Me encaminé al Templo de Castor y Polux para que los sacerdotes intentasen descifrar las palabras del viejo adivino. Comparado con los demás, ese era un templo pequeño, pero tenía cierta fama y por eso lo escogí. Lo bueno es que no tuve que esperar apenas, ya que había poca gente haciendo ofrendas. Cuando me tocó el turno y dije lo que quería, me preguntaron si por casualidad el adivino que me había formulado la predicción se llamaba Tanatos. Evidentemente, dije que no lo sabía pero se lo describí con precisión, y casi antes de que hubiera terminado esa descripción el sacerdote se dio una fuerte palmada mano contra mano y me dijo que sí, que efectivamente ese era el pordiosero, desgraciado, miserable, y no se cuantas lindezas más dijo de Tanatos. Dijo además que ese adivino era tan malnacido que hasta su madre había renegado de él y le había puesto el mismo nombre del dios de la muerte. Se notaba que había mucha animosidad y no había que ser un lince para adivinar el motivo. Ya que Tanatos era un adivino ambulante y hace la competencia a los que hay en los templos. Desde luego, en los templos habrá mucha más información que se podrá obtener en las bibliotecas de los mismos. Pero en cambio Tanatos posee movilidad y eso los sacerdotes lo verán como una competencia desleal. De todas maneras, me dijo que repitiera sus palabras una a una. Y así lo hice, que Tanatos me dijo que cogiera un barco con el destino a Akragas ya que debía viajar a donde estaba “el artesano de las mil artes”. Después de eso, no me miró extrañado, ni me pidió que repitiera la frase, ni nada de nada, solo entró en una cámara supongo que para consultar con alguien o algo, porque no despegó los labios. Tardó más de tres horas en el interior. Como allí había un banco y yo estaba cansada de la caminata y todo lo que había deambulado me dije, a roncar. Y me puse a dormir debajo de un mosaico de Zeus y Leda en una especie de jardín. De repente en mi sueño noté como un pequeño temblor de tierra y como éste fue subiendo de intensidad. Para mi sorpresa, cuando abrí los ojos comprobé que el temblor no era tal, si no el sacerdote sacudiendo mi hombro para despertarme. Su cara era bondadosa, se ve que ya se había olvidado de su enfado con Tanatos, eso o se había comido una de mis gallinas. Cuando ya me despabilé me dijo “He consultado largamente con la divinidad y parece que existen unos Bárbaros en el Norte, sobre todo en Iberia - en el interior - y en la Galia llamados Celtas, que adoran a un dios llamado Lugh, también llamado El Artesano de las Mil Artes” “¿Cómo Hefestos?” - Pregunté. Me miró como si le hubiera abofeteado. “Son Bárbaros, por tanto sus dioses también son Bárbaros, no Civilizados como los griegos” - aseguró. Yo no quise discutir, naturalmente, no quise hacerle ver que sus dioses eran tan civilizados que se envenenaban unos a otros, se acostaban entre hermanos y se comían a sus hijos. Solamente me quedé con lo que me había dicho del dios Lugh. Habría que ir o a Iberia o a la Galia. Mi madre era Turdetana, o eso me dijeron, así que mejor ir a Iberia. Pero antes de marcharme lo que quería era visitar el Templo de Zeus Olímpico que era uno de los más grandes de todo el mundo griego y venían a verlo de todas partes del Mesogeios Thalassa. Era tan grande que parecía que no fuesen a acabarlo nunca. Antes de abandonar el Templo de Castor y Polux el sacerdote me indicó, supongo que deseoso de borrar la mala impresión que pudiera haber causado en su visitante extranjera, que el puerto de Akragas estaba algo alejado de la Ciudad, pero que al Sur había un barrio marinero donde generalmente se reunían los capitanes, sus navegantes y los oficiales en general, y donde podría hacer los negocios previos tales como contratar un barco, una tripulación y concertar un destino. Me acerqué al barrio marinero y enseguida vi un mesón que destacaba porque estaba profusamente iluminado, irradiaba calor y se escuchaba rumor de risas que oscilaba de tono subiendo y bajando como la marea, muy propio. Cuando estuve prácticamente delante y pude leer el letrero de encima de la puerta, no pude reprimir una sonrisa: “La almeja alegre”. Al entrar pude ver una serie de hombres sonrientes y de rostro rubicundo que orbitaban alrededor de otro algo más grueso sentado en una mesa baja que tenía sentada en sus rodillas a una mujer, y qué mujer. ¿Las almejas tienen perlas? las ostras sí, eso lo sé, pero las almejas no tengo ni zorra. Ahora bien, si la respuesta es que sí, esta almeja ya tenía su perla. Sea como sea, ya sabía a quien dirigirme para mi viaje. Al que tenía encima una perla.

 

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Buscando a Lugh desesperadamente 3

El capitán - porque era un capitán de barco - con la Perla en las rodillas se llamaba Eulo. Era de Atenas y se sentía muy orgulloso de ello, siempre estaba hablando de su gloriosa ciudad, de Teseo, del Minotauro que venció y del hilo de Ariadna. Su barco era El Victoria de Teseo, y después de mucho hablar sin lograr que desbancase de sus rodillas a la Perla que seguía allí ronroneando y haciendo carantoñas al capitán, conseguí un pasaje en la bodega del barco a precio módico, ya que no tenía mucho para gastar y no estaba dispuesta a subirme a sus rodillas a ronronear, eso se lo dejaba a la Perla. Bueno, conseguí un pasaje hacia la costa de Iberia, ya que el capitán tenía tratos comerciales en algunos puertos de la misma. Dijo que partiría en tres jornadas, y lo mejor sería que me alojara mientras tanto en un cuartucho de la planta superior del mesón, porque partirían cuando todo estuviera aún obscuro como la boca de un lobo para aprovechar la marea, y ellos se alojaban en el mismo mesón. Primero fuimos hacia el Sur y de vuelta a África. Salimos tal como dijo muy temprano y sorprendentemente no tuvimos una travesía muy accidentada aunque fuimos directamente y sin costear, afrontando el mar abierto. Pero hubo suerte con el tiempo y parece ser que ningún dios quiso hacer travesuras con la nave ni con nosotros. Nuestro primer destino allí fue un floreciente asentamiento púnico llamado Útica cercano a Cartago y donde estuvimos poco, Eulo hizo unos tratos comerciales fructíferos, pero pese a todo me dio tiempo a visitar su anfiteatro conocido en toda África, ya que había sido capital de esa provincia cartaginesa. Luego hubimos de costear algún tiempo hasta el puerto fenicio con el bromista nombre de Lol. De allí marchamos a una ya decadente Rusadir (actual Melilla) desde donde cruzamos a Iberia, concretamente a Malaka que comenzaba a denominarse Malaca o Malacca en los escritos, porque un pueblo de pastores y labriegos llamados Romanos comenzaba a dominar también los mares, claro que todos creían que su dominación probablemente no llegaría muy lejos, algo así como con la candidatura de Trump para la Presidencia de USA, no llegó muy lejos tampoco. En esa Malaka, Eulo tenía algunos conocidos y estuvimos hasta el día siguiente en puerto, de manera que todos bajamos a estirar las piernas. Era una ciudad muy glande y yo no quería perderme en ella. Se notaba que generalmente hacía calor y la gente solía caminar rápido pero con poca ropa, usualmente túnicas vaporosas y lienzos finos. La Perla estaba en su jugo, y como yo venía del Norte de África me encontraba como en casa. Pero no quería distraerme de mi propósito, y tras dar una vuelta por el puerto y visitar el Santuario de Baal Hammon, volví al Victoria de Teseo a esperar al capitán. A la mañana siguiente salimos hacia Akra Leuké (que por cierto estaba muy militarizado), adonde llegamos en poco tiempo. Y donde finalmente desembarqué. Me despedí del capitán Eulo, de la Perla y de toda la tripulación y continué con mi versión de Buscando a Lugh desesperadamente. Akra Leuké era una montaña escarpada y resplandeciente. En ella me dirigí a la cima al Santuario de la Diosa Tanit a presentar mis respetos a la diosa que nunca está de más. Y debió de surtir cierto efecto, porque al salir del Templo me topé con quien en un principio creí que era uno de esos charlatanes que se colocan en sus escalinatas en busca de incautos y su bolsa de monedas. Parece ser que era amigo de un sacerdote, de cuyo nombre no quiso acordarse, que le sopló mi búsqueda desesperada del dios Lugh y mis preguntas a Tanit sobre dónde encontrarlo. Me dijo que Tanit misma había hecho que nuestros caminos se cruzasen. Recitó tras un largo viaje hacia el Norte y después hacia las tierras donde se pone el Sol, en el territorio de un pueblo llamado Olcades, hay una ciudad llamada Ercávica. Allí encontrarás al dios Lugh, “el artesano”. Para ir hasta allí necesitas un guía. Tienes que bajar al barrio iberio, buscas una casa con un escorpión sobre la entrada, entras y dices que vas de parte de DÚ. La persona que vive allí es el mejor guía que podías encontrar, y al decir que vas de mi parte te tratará mejor que a cualquier otra persona, y de esa forma podrás negociar de forma más distendida.

 

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Buscando a Lugh desesperadamente 4

 

En la casa con el escorpión vivía Anteris. Se trataba de un Lacedemonio enjuto de ojos grises y patas de araña. Al principio, olvidé lo de ir de parte de Dú, solamente le pregunté sobre la posibilidad de alcanzar las tierras de los Olcades, y comenzó diciendo lo típico para encarecer el viaje: que era muy largo, que era muy complicado de llegar al destino, que para llegar había que contratar a más gente que le ayudara o ayudase, que nos encontraríamos con otros pueblos que crearían dificultades, que había que tener cuidado porque últimamente los cartagineses estaban en lucha con los Contesanos y eso nos podría cortar el paso ... entonces recordé lo de Dú, dije que iba de su parte, y todo cambió de golpe. Lo primero es que me ofreció la sal de bienvenida que me tenía que haber ofrecido en un principio, y luego todo fueron facilidades a lo que le había preguntado. Me dijo que efectivamente se podía alcanzar fácilmente la tierra de los Olcades. Que estaba bastante al Norte, pero se podía. Y entonces precisé que donde quería ir era a una ciudad de ese territorio llamada Ercávica. Caviló unos segundos, y luego me dijo que lo único malo es que Ercávica era la ciudad más alejada de los Olcades. Le comenté que Dú me había dicho que estaba a muchas Parasangas, unas 55 o tal vez a más de Akra Leuké. Acordamos salir del Norte de la ciudad pasadas siete Jornadas, por la mañana temprano cuando saliese Helios del mar, ya que tenía algunos trabajitos que hacer. También acordamos que el pago se realizaría al terminar la travesía en Ercávica. Y no, no sería pago en especie; no quiero que las patas de araña de Anteris recorran mi cuerpecito de ninfa, aunque ya sé que tengo poca … presencia. Y si encima Anteris se lo dice a su amigote Oberis, con lo relleno que está, me aplasta. Y está el amigo perruno de Oberis, Idearis, y yo con animalitos no gracias, hay que dejarlos crecer. Como había time, fuime a dar un voltio por la vecina Portus Ilicitanus una colonia que habían fundado los que pretendían ser los nuevos señores del mar a darme un garbeo por su zona comercial.

Cuando llegó el día señalado, partimos hacia el Norte. Íbamos Anteris, un amigo suyo cabrero para más señas y yo. Llevábamos poco equipaje, excepto agua en abundancia que trasportábamos a lomos de un burro que descubrimos con desagrado que era el más terco que he visto, ya que en más de una ocasión se nos paró en seco, costándonos un mundo el volverlo a poner en marcha. Quizá como Platero era un burro tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, pero era asaz “cabota” (cabezota) a fe mía. Desde luego, podíamos haber llevado también algo de pan élfico, pero no era el caso. Dado que la distancia hasta Ercávica era bastante larga, teníamos previsto hacer dos paradas antes de finalizar el trayecto. Primero, aún el territorio contesano, queríamos detenernos en El Salt cerca de lo que en el S. XIII sería Alchoy (actual Alcoi), que no tiene nada que ver con el diccionario de Valenciano, sino que es un asentamiento antiquísimo que ya daba algunas muestras de decadencia. Ya en tierras de los Olcades, queríamos detenernos en un asentamiento Romano de reciente construcción llamado Noheda. Y de Noheda ya directamente iríamos a Ercávica. Y cuando finalmente llegamos a Ercávica, fue cuando me llevé una desilusión. Los Romanos habían llegado y habían reconstruido la ciudad desde cero a su manera. Hay que reconocer que les ha quedado muy bonita, con las típicas termas y toda la cantada, pero yo había hecho un viaje muuuy largo y gastado lo poco que tenía para llegar a una ciudad celta y me encuentro con que esa ciudad ya no existe y en su lugar hay una romana. Para cortarse ….. un tit. 

 

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Buscando a Lugh desesperadamente 5

 

Yo andaba cabizbaja y sin saber qué hacer, cuando se me acerca un romano togado y tímidamente me dirige la palabra. “Salve, mi nombre es Tito Sempronio Nigrino y soy de Roma, mi padre era Tito Sempronio Nigro, General de Roma, destacado en Sicilia, y soy el Administrador de las Termas de la Villa de Ercávica, tal vez te interesaría visitarla”. Me llevó a una construcción con escasa luz para ser un edificio con ese tipo de servicios. La cuestión es que sin comprometerse dado que me encontraba ante un funcionario público, me dio a entender que a pesar de que las termas de Ercávica funcionaban como tales, también ofrecían otro tipo de servicios aunque sin especificar de qué tipo. La oscuridad del local me indicaba que esos servicios necesitarían ocultarse a ojos indiscretos. Tal vez serían orgías sexuales, pero en una sociedad como la romana con tantos prejuicios al respecto, solo los muy potentados o poderosos podrían permitirse algo así: para ofrecer orgías a menudo era necesario poseer pasta y tener una posición de autoridad. Por otro lado, Roma era famosa por su liberalidad religiosa, en la capital se daban cita numerosas religiones y sectas y todas podían ejercer libremente su culto. Lo que sí es cierto es que en los territorios conquistados se iba sustituyendo paulatinamente a los dioses locales. Imaginemos que un grupo de ciudadanos estuviera en contra de la política religiosa de Ercávica y quisiese “conservar” el culto a algunos dioses antiguos celtas, esto evidentemente tendría que llevarse en secreto y ocultamente. Y finalmente observar la mirada un tanto bobalicona, eso es verdad, pero el mentón firme, pronunciado y lleno de decisión de Tito Sempronio me indicó que posiblemente había encontrado a Lugh después de todo.

Buscando a Lugh desesperadamente

 

Me estoy leyendo El Tirano de Valerio Massimo Manfredi que trata de Dionisio I de Siracusa y eso me ha hecho escribir este relato en el que aparece otro tirano. Antes que nada quiero decir algo. El siguiente relato está dividido en 5 partes y al final de las 4 primeras hay un enlace a la siguiente.

Definitivamente puedo decir con orgullo que soy de la tribu de los Nasamones. No nací aquí sabéis? Simplemente me han acogido. Por supuesto, hubo numerosas opiniones encontradas pero la decisión ya es unánime afortunadamente para mi. En un principio, Dios creó el Cielo y la tierra. La tierra no tenía forma y estaba vacía, y la oscuridad cubría las aguas profundas …, perdón, es que últimamente he acudido mucho a misa; en un principio yo nací algo más hacia Occidente, en las tierras de los Amaziges (ⵉⵎⴰⵣⵉⵖⴻⵏ), cerca de la antigua Cartago, mi nombre es An-teet, hija de Funee y de Ush. Pero cuando el tirano de Siracusa Agatocles atacó nuestra aldea no pudo hacerle frente nadie a su ejército de hoplitas helenos, y solo algunos que estábamos fuera de la aldea por un motivo u otro conseguimos huir, yo fui hacia el hacia el Este, acabando en la ya mencionada tribu nómada de los Nasamones.

Personalmente soy una viajera muy inquieta, los pocos recuerdos que guardo de mi precipitada infancia son de mi madre llamándome “culo de mal asiento” al ver que no paraba quieta en un mismo sitio mucho tiempo. Ya de pequeña nunca veía la hora de llegar a casa cuando caía el sol, siempre iba a casa de mis tíos, en una aldea cercana siguiendo la línea de la costa. O a la pequeña cabaña de un mercader amigo de la familia que podía divisarse junto a unos montículos de la zona del interior. Como era una persona que siempre iba de un lugar a otro para realizar sus pequeños trueques, me hablaba constantemente de los sitios que visitaba y de la gente que conocía, y claro yo le escuchaba embelesada. Entonces inesperadamente los que atacaron fueron los egipcios y todo se descontroló.

Por segunda vez tuvimos que huir. El que pudo salió por pies, aunque lo hizo en desbandada y sin ninguna organización previa ya que nos tomaron totalmente desprevenidos. Nadie se imaginaba un ataque así por parte de Egipto. Irónicamente, yo partí hacia Sicilia donde estaba la ciudad de Siracusa y Agatocles, pero el barco que tomé tenía ese destino y no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde. Afortunadamente y como ya sabéis Sicilia tiene forma triangular y en la parte Oeste de la Isla está Siracusa acercándose bastante a mi querida costa africana, yo fui a parar a la costa de abajo de ella, en la parte Sur, no a la zona más alejada de Siracusa, pero estaba lo suficiente lejos para estar tranquila. El destino de mi barco fue la ciudad portuaria de Gela. La mayoría de los habitantes de la ciudad estaban en esos momentos en contra de todo lo que sonase a Siracusa, ya que Gela había sido recientemente invadida por esa ciudad, así que en la medida de lo posible nos echaron una mano para salir del apuro momentáneo, nos acogieron en sus casas y nos reconfortaron después del ajetreado viaje. Naturalmente el capitán del barco que nos llevó a Gela nos había dicho claramente que nos había sacado de la costa africana pero que no estaba dispuesto a arriesgarse más. De forma que tras descansar un poco, los refugiados africanos nos reunimos para determinar qué hacer a partir de ese momento. La mayoría estaba dispuesta a probar suerte con un explorador élimo que nos habían recomendado los lugareños. Nos habían dicho que se conocía todos los caminos de cabras laberínticos del interior de la isla y que con él estaríamos seguros para eludir las patrullas siracusanas. Yo no las tenía todas conmigo. El élimo olía raro y además, será una tontería pero tenía los ojos demasiado cerca de la nariz y eso es algo que me da grima. Otra cosa que no me gustó, es que clavó la mirada en mi y me hizo sentir trasparente. Y no por nada sexual, soy consciente que mi busto es más plano que la flauta del dios Pan, pero me hizo sentir incómoda. Entonces se dejó oír la voz de un anciano, que debía ser uno de los fundadores de la ciudad por los años que tenía y seguro que entonces ya había cumplido unos cuantos años, pero que nos dijeron que era un adivino ambulante muy respetado en la zona. Dijo que también podíamos seguir la línea de la playa hasta la ciudad de Akragas (la actual Agrigento) que tenía un puerto muy concurrido y coger un barco desde allí ya que yo debería viajar a donde estáel artesano de las mil artesy dijo esto mirándome directamente a moi, y lo ratifico, dijo “el artesano de las mil artes” así tal cómo suena. Yo opté por Akragas e intentar descifrar el jeroglífico del viejo adivino.

  

Buscando a Lugh desesperadamente2 --->

 


sábado, abril 09, 2022

El Tirano de Valerio Massimo Manfredi

 

El Tirano de Valerio Massimo Manfredi.

Este libro me lo compré en un kiosco y hasta que llegué a casa no me di cuenta que tenía una dedicatoria en la primera página: dice “de un tirano a una nerviosa pero con mucho amor, tu chuti” Os lo podéis creer? resulta que soy el novio de una nerviosa y no me había dado cuenta.

Bien, coñas aparte esta es la historia de Dionisio I (presuntamente contada por su descendiente Dionisio II). Dionisio reanudó la tiranía en su Siracusa natal tras un periodo democrático y dado que su sueño era establecer la hegemonía griega en toda Sicilia y tal vez más. Sueño que se acrecentó tras los primeros reveses que sufrieron los militares bajo cuyo mando estaba por entonces el joven Dionisio. Los orígenes de Dionisio (llamado el Viejo) son confusos: unos investigadores creen que era de origen noble y otros de clase baja, aunque les parece más probable que fuese de origen noble dado que era yerno del noble Hermócrates. En cambio, Manfredi escoge la otra opción, quizá porque las victorias de Dionisio se pueden contar con las manos, y que sea alguien “hecho a sí mismo” tiene más tirón. Dionisio pertenecía a una especie de Compañía que el autor de los diarios de Gravity Falls, perdón que Mafredi dice corresponde a las antiguas Hetairíai griegas, lo que no sé es cómo se combina eso con el hecho de que Dionisio es de Clase baja porque esas cofradías son lugares de reunión de aristócratas. No estoy de acuerdo en muchas cosas de este libro con Manfredi, ni con su inicio ni con su evolución, aunque como siempre la documentación del mismo es muy buena y los diálogos muy amenos, eso no puedo negárselo. Y aunque lo que a mi me gusta es la ficción y no especialmente la Historia pura, que haya contradicciones es algo que me rechina. Pero para lo que me ha costado el libro ...

martes, abril 05, 2022

Prácticamente morí 2 (actualización)

 

Pensé en huir. Pero adonde iba a ir. Así que me dije “bueno, solo se vive una vez” y me metí en el burdel, “así por lo menos estoy contento cuando llegue … lo que tenga que llegar”. Lo juro por Isis y Neftis, en el Burdel vi más tatuajes de señoritas en paños menores que señoritas en paños menores. Lo que pasó allí dentro es personal, pero quizá pasó con una cabra porque estaba oscuro como el agua de mi tina después del baño anual, y no eran formas muy turgentes las que yo palpaba. Claro que tanto la Dulce Penny como su corte de beldades son todas mayorcitas, vamos que a los años de las prostitutas locales se les podría calificar fácilmente de maduros. Tras “gratificarme”, me hidraté y bajé a comer algo. Entonces llegó Pel.

Llamó con su vozarrón de camionero en varias ocasiones a Luckie Joe. Hube de salir y explicarle que Joe había tomado las de Villadiego y que se había decidido (por unanimidad recalqué, que uno tiene su orgullo) que fuera yo su contrincante. No es por echarme flores, pero a pesar de que la camisa no me llegaba al cuerpo y que sudaba por todos y cada uno de mis poros, dije lo de que yo era su contrincante, hinchando el pecho, irguiéndome más, y subiendo unas pulgadas el cinturón de mi pantalón. Me miró de arriba abajo, repasando lo poco que encontró y no pareció ver gran cosa en mi humilde persona, porque soltó: ya sabía que el nivel masculino no era muy alto en este pueblo pero, no han podido elegir nada mejor? en fin, si no hay más remedio. Con lo que me dejó chafado e hizo que no sirviera de nada el tiempo pasado en el burdel. Luego se alejó hasta ponerse a la altura de la puerta de la iglesia, lo que me dejó la única opción de ir enfrente de la entrada del bar. Entre nosotros había unos 50 pasos de calle terrosa de un color amarillo claro en la que se notaban las rodadas de los carros y los cascos de los caballos. Pasaba el tiempo despacio, tic, tac, tic, tac, como cuando Sharon Stone mira el reloj en Rápida y Mortal, esperando que de las horas y suene un TAC algo más fuerte que los otros. Entonces … bueno, ya he dicho que sudaba por todos mis poros, no? pues comenzó a picarme allá donde la espalda pierde su muy casto nombre. Evidentemente, a Pel le intrigó que me rascase frecuentemente justo ahí, y como muy delicada no es que sea, dijo de sopetón: “quieres dejar de rascarte el culo majadero que así no hay quien apunte?, a ver si te crees que matar es fácil? seguro que eres como todos los demás que piensan que solo hace falta disparar rápido. Pues no, capullo. Hasta matar a un descerebrado como tú es la leche de complicado. Hace falta una calma que te cagas, y si encima el gilipollas de turno empieza a rascarse el culo …” “Es que tengo almorranas, y con el sudor pica y escuece que no veas”. Se quedó mirándome de una forma tan rara que me dio más miedo que en todo el rato que había estado frente a mí. Finalmente, después de un tiempo tan largo, que creí que se había muerto de golpe y la brisa del desierto la había embalsamado, dijo: “cuando yo era niña, mis padres me compraron un cachorrillo. Era muy pequeño, todo blanco menos una mota negra en la cola que la tenía ridículamente corta. Por eso le puse Speckle de nombre. A las dos semanas, descubrimos que tenía almorranas. Mi padre se puso como loco, dijo que había pagado sus buenos centavos por el cachorro y el tendero le había vendido uno defectuoso. Me obligó a devolverlo a la tienda. De nada sirvió que llorase hasta rabiar, que patalease, que me agarrase a sus rodillas, el perro acabó el la tienda. Yo adoraba a ese cachorrito”. Qué vueltas da la vida, no? salvar la vida por unas almorranas.

Prácticamente morí (actualización)

 

Os voy a contar la vez en que casi muero. La historia es esta:

Johnny LoMake Dox Veces había llegado con la Diligencia que venía del Este y nada más bajar del pescante, pasó por el Saloon de Gladys donde sabía que estábamos todos reunidos bebiendo, charlando, jugando a la brisca y armando una buena para decirnos que de un momento a otro llegaría al pueblo la famosa pistolera llamada Crazy Pelican Whipped Cream o Pel para abreviar. Vale, vale, lo sé de sobra, LoMake Dox Veces es un indio con sífilis, pero no por eso deja de ser creíble, no? que no escucha los rumores con el pito. Bien, tras este pensamiento tan profundo en exceso a mi entender, que casi me estalla el coco cuando lo he discurrido y verbalizado posteriormente, diré que de esa pistolera se susurraba, porque nadie se atrevía a decirlo en voz alta, que era más certera que Bill Hickok y más sanguinaria que Jesse James. Desde luego y nada más saber la noticia, todas las Fuerzas Vivas del pequeño campamento minero en que vivíamos y trabajábamos (solamente de forma ocasional) desaparecieron como por arte de magia, como si uno de esos magos que surgían como setas en la ciudad de Boston y sus alrededores les hubiese echado algún abracadabra. Y en el saloon, que estaba hasta los topes hasta ese momento, nos quedamos 3 amigos y yo con los vasos en la mano algo desconcertados porque en la estampida se había incluido el héroe y pistolero local - Luckie Joe - que todos creíamos que iba a salvar el día. Mis tres “presuntos amigos” se quedaron mirándome e insistieron en que fuese yo el que me enfrentara con Pel ya que era el único que tenía relver. Y eso sin tener en cuenta el hecho, que insistí en dejar claro, de que mi único acierto como tirador era un saco de avena que la vieja Polly guardaba en la parte de atrás de un cobertizo para herramientas de su propiedad. Sobre ese saco, unas tardes atrás había colocado unas cuantas latas y botellas y luego había intentado hacer blanco, pero sea como sea (quizá había bebido de más ese día o hacía un viento desmesurado, que a nadie le gusta admitir que es un auténtico zoquete con la pistola aunque sea para salvar el culo) las balas habían ido a parar al maldito saco de avena. Pero nada, el colega que estaba sentado enfrente de mi, llamado “el espatarrao” porque simplemente no tenía cintura al caminar y parecía una herradura de la buena suerte, porque todos saben desde Arizona hasta donde están los penes que silban que las herraduras se colocan con los cuernos hacia arriba para repeler espíritus. Bueno, el espatarrao simplemente me dijo que procurara apuntar más alto, y que había visto otros tiroteos de Pel y normalmente no se movía del sitio, o sea que yo no tendría problema en cuanto a blancos móviles, porque ya sabíamos todos que yo no era muy rápido de reflejos. Y claro, los otros dos compañeros animando y llenándome el vaso una y otra vez. Esos son mis amigos! Al primer contratiempo con el que se encuentran, se vuelven contra mi y me echan a los leones.

 

Prácticamente morí 2 >>>

viernes, abril 01, 2022

Erik el godo. el sabio de Cesaracosta de Isabel Abenia

 

Erik el godo. El sabio de Cesaracosta de Isabel Abenia.

En una aldea de goda Escandinava, el godi de la misma presiente que se avecina una catástrofe que arrasará su poblado. El godi ya es anciano, pero tiene una hija y realiza los preparativos para que contraiga matrimonio con un godo robusto, facilitando las instrucciones oportunas a la nueva familia de su hija para que viajen hasta una lejana y blanca ciudad en la Visigoda Hispania. Los godos ya adultos encuentran serias dificultades para establecerse en una nueva ciudad con otras tradiciones y un sólo dios, donde los godos de Hispania han olvidado casi todas sus costumbres ancestrales y se han “romanizado”, pero para los jóvenes del grupo resulta mucho más sencillo asumir una nueva realidad. En el seno de esa familia goda, hay un muchacho llamado Erik que prospera rápidamente en la nueva ciudad. Primero es ayudante del Obispo de Cesaracosta, aprendiz de un médico famoso, confidente del Comes Civitatis y de diversos Reyes, Juez, propietario de un Hospital y amigo de los necesitados.

Me compré este libro: uno, porque estaba rebajado, y dos, porque ya me había leído La última sibila de la misma autora y me gustó. Personalmente, creo que la trama del libro La última sibila está mejor hilvanada que la de Erik el godo, aunque esto no quiere decir que este libro no sea veraz, convine con exactitud las culturas goda, hispano romana y judía, y agregue el atractivo de tratar una época poco conocida, de corta duración, y con un territorio cambiante conforme había escisiones dinásticas, la Patria Visigoda.