Libros preferidos (27/06/26)

Dioses, mitos varios y otras cosas (30/08/26)

Translate

jueves, abril 02, 2026

La Ventosidad Escarlata 4

 

Pasaron los días desde mi incidente en la famosa pinada del pueblo, y comencé mis indagaciones sobre la malévola Ventosidad Escarlata. Un día diario estaba en un urinario realizando una de mis preciadas labores analíticas, y escuché un rumor sobre el remoto y legendario reino de los Tres Charquitos. Y donde estaba ese Reino de los Tres Charquitos? Pues sí, lo habéis adivinado, pero qué listos sois! es allí donde el viento cepilla las copas de los pinos, transformando en ondas sus múltiples ramas. Vamos, en el bosque de pinos enanos, perdón de pinos pezqueñines.

La historia era la siguiente. En el pueblo vivía un Sexador de Pollos. Y el Sexador, como no podía ser de otra forma, se enamoró perdidamente de una Oledora de Axilas asistiendo a Misa. El Sexador era un chico tímido y salía poco de su casa, solo para ir a la Iglesia porque había poco qué hacer en ese pueblo. Pero un día se armó de valor y se dijo que entraría en el bar a socializar. Allí se enteró, por un tartamudo que hablaba por los codos de la historia del Legendario Reino de los Tres Charquitos. Lo típico, que estaba gobernado por un rey hechizado con un embrujo según el cual no podía salir de su territorio, y además ese rey tenía innumerables tesoros de todo tipo. Bueno, sería una historia típica de cuento, pero era irresistible. Y el Sexador pensó soñadoramente que entraría en la pinada, encontraría ese reino y hallaría muchas riquezas para su Oledora de Axilas particular. Así seguro que hacía que se fijara inmediatamente en él. Una mañana mañanera, el caballero sin caballo que era el Sexador de Pollos se adentró en la pinada. Caminaba y caminaba y no encontraba nada. Se apoyó un momento momentáneo en un cercano árbol y de golpe se dio cuenta de que sus calcetines era uno de un color distinto del otro. Se los quedó mirando embobado y, Zop! coño, el calcetín izquierdo ha cambiado su color y ahora es igual al que tiene el derecho. Se preguntó una cosa. En su casa hay otra pareja de calcetines también de distinto color, si estos que lleva puestos han cambiado, habrán cambiado también aquellos? Pero ahora la cuestión son estos de aquí. Cómo ha pasado? Lo ha hecho alguien … o algo? Bueno, estaba pensando en eso y sintió que caía, se empequeñecía y lo atrapaba su calcetín izquierdo envolviéndolo en un abrazo asfixiante.

 

Enlace a la Ventosidad Escarlata 5 >>> 

La Ventosidad Escarlata 3

 

No supe qué decir, el bosquecillo era muy apetecible a la vista y yo necesitaba estirar las patas. Pero la mujer estaba impresionada de verdad, así que le comenté que me limitaría a visitar la iglesia, ver sus frescos y su cementerio, lo que pareció calmarla algo. Bien, me preparé para ver lo que había en la iglesia. Lo malo es que en esa pequeña iglesia de pueblo no había mucho que ver: los "frescos" era solo un cuadro chiquitajo que por su apariencia poco le tenía que envidiar al Ecce Homo de Borja y el Cementerio eran dos tumbas sin nombre que quizá eran de la Guerra de las Galaxias. Y a pesar de lo que le había dicho a la mujer terminé penetrando en la famosa pinada. No sé porqué armaban tanto revuelo, la pinada era como cualquier otra, un bosquecillo semisalvaje de donde surgían aquí y allá unos pinos enanos, bueno pinos pequeños, no soy precisamente ehhh, ornitólogo de pinos. En medio de ese campo, había un caminito como el que suele aparecer en los antiguos cuentos de la bruja y su casita de caramelo. A ambos lados del camino crecía una hierba alta y dorada, semejante a la que acaricia con los dedos de la mano el Teniente Dunbar en la peli Bailando con Lobos. Una vez sacada la referencia me niego a decir Bailando con Bobos en lugar de Lobos, se ha dicho demasiadas veces desde 1990. Me sentó bien pasear por ese lugar. Pero a la salida me estaban esperando todos, con los ojos muy abiertos y preparados para escapar en diferentes direcciones hacia sitios ya preestablecidos para ello si fuera necesario y no apareciera yo en la entrada de la pinada sino el Grinch para robarles la Navidad o algo así. En ocasiones es útil tener una cara de alelado que ni Forrest Gump en las mejores tomas de la película, porque eso rebajó la tensión, y mi expresión bobalicona les convenció que no había sido abducido por la pinada o lo que fuese que creyesen que iba a ocurrir, y si lo había sido al menos mi presunta abducción habría mejorado algo mi apariencia anterior. 

 

Enlace a la Ventosidad Escarlata 4 >>> 

La Ventosidad Escarlata 2

 

Bueno, volvamos a las andanzas de la malvada Ventosidad Escarlata. Me habían enviado a una aldea perdida en el tiempo temporal. Yo venía de la urbana ciudad, llena de hormigón, una hormiga grande que come cristal, y donde a dos pasos tienes algún comercio que te ofrece sus servicios en bolsas de plástico. Y de golpe me envían a este poblacho donde solo está la iglesia (que a mis ojos es Románica [o Romántica como decíamos otrora] y en esta zona es una verdadera anomalía, venga cantemos todos juntos Anomalía nunca serás mía!), también se ve a la izquierda según entras en el pueblo un campito con un armazón de cañas y lo que aparentemente es un intento de cultivar … ¿rosas? ¡joder! es como cuando los ingleses se iban a África e intentaban cultivar café como en la película la Burla del Diablo. Y al lado del campito de rosas hay una pinada muy mona, eso es todo lo que hay en esta villa. Parece idílico no? Bueno, pues cuando llegué, el Alcalde del pueblo retorcía nerviosamente un periódico con las manos mientras me daba la bienvenida y me explicaba dónde me alojaría. La mujer que vivía con el cura del pueblo estaba histérica, y no había quién la calmara, y encima resultaba que yo tenía que alojarme en la casa del cura con ellos dos. Y a todo esto, el pobre cura estaba en cama confitado en su cuarto habitacional porque se podría decir que rompió el himen de la Ventosidad Escarlata y terminó con la virginidad de sus jugarretas. Bueno, lo que hice nada más llegar fue retirarme a mis aposentos a reposar el culito que estaba cansado del viaje. Era un cuarto bastante espartano, pero a decir verdad no me fijé demasiado, simplemente me dejé caer a peso en el camastro que casi ocupaba toda la habitación. Luego de haber reposado un poco, decidí dar una vuelta por la pinada del lugar a estirar las piernas. Así que le dije a … no es la mujer del cura claro, los curas no se casan verdad? joder, soy un iggggnorante. Y si le llamo "preciosa" con esa cara de caballo creerá que me burlo, así que dije con una vocecita que parecía que estuviera susurrando en una Biblioteca:

 

Perdone que le moleste … - y le toqué el hombro levemente para que se volviese. - Resulta que querría salir un momento a pasear por el bosquecito de pinos de ahí fuera, ahora mismo vuelvo. 

 

Joder, fue decir eso y enseguida ella se llevó las manos a la cabeza.

 

¡No, ni se le ocurra!

 

 

Enlace a la Ventosidad Escarlata 3 >>> 

 

  
 

La Ventosidad Escarlata

 

Es un relato de fantasía en el que un investigador sigue la pista de un criminal llamado la Ventosidad Escarlata. El relato tiene 8 Capítulos y al final de cada Capítulo hay un enlace hacia el siguiente.

 

 

 

No, no era una ventosidad común. Eso ya me lo habían dejado clarinete en la notificación de urgencia que había recibido del Ministerio para la Administración de Interacciones para que iniciase una investigación oficial que calmase los ánimos que había revuelto las andanzas de la misteriosa y terrorífica Ventosidad Escarlata.

En este mundo que nos ha legado el Eterno hay muchas ventosidades, igual que hay muchos rusos en Rusia como decía Eugenio en aquel viejo chiste suyo. En la Inciclopedia.org (con "i", no me he iquivocado) hay numerosos tipos de ellas, claro que en esta web las denominan Pedos: está el Pedo Trompetero como Pedo Estándar, el Pedo Inodoro que no huele, el Pedo Doberman que ataca hasta a su dueño, el Pedo Húmedo que no hace falta describirlo, el Pedo Cobarde que sale disimulado con risa o una tos, etc. Lo que no comprendo comprensivamente es el hecho de que desde 1977, a ningún capullo desocupado se le haya ocurrido la expresión R2PEDOS (no, me niego a creerlo, a mi se me ha ocurrido en nada, así que se les ha tenido que ocurrir a algunos otros capullos, solo que no los he encontrado, tampoco es que haya buscado mucho la verdad) Bueno, continúo, la wikipedia evidentemente es más precisa, divide entre Flatulencias Anales y Flatulencias Vaginales, y desde luego hace hincapié en la repercusión de los eructos (los llamados en otro tiempo temporal, uf se me saltan las lágrimas al recordar tan añorada máxima: pedos con ascensor) y reivindica el honor mancillado por nuestra prensa una y otra vez de nuestras vacas y gorrinos, diciendo "Se culpa a menudo a la flatulencia de ser una fuente importante de gases de efecto invernadero, debido a la creencia errónea de que el metano liberado por el ganado está en el flato. Si bien el ganado produce cerca del 20 % de las emisiones mundiales de metano, el 90-95 % del que es liberado lo es por exhalación o eructos".

 

Enlace a la Ventosidad Escarlata 2 >>> 

martes, marzo 24, 2026

El último graduado (Escolomancia II) de Naomi Novik

 

El último graduado (Escolomancia II) de Naomi Novik



Puuues no sé yo. El libro está muy bien desde luego, si hacemos que se centre en Orion Lake. Pero El, para entendernos en este libro es más Galadriel que El. Bueno, continúa con su personalidad de señorita borde tocapelotas, no me mires que te muerdo y todas esas cosas, ahí no cambia. Pero cuando el Colegio parece que la toma con ella y le lanza a todos los malotes (los mals o como puñetas se llamen), entonces El quiere hacer realidad la profecía que le hiciera su abuela de que se convertiría en una Maleficaria poderosa para poder graduarse. Pero digo yo que si se convirtiese en una de los malos, lo normal no sería que se quedara en el Cole en vez de Graduarse y largarse a Gales o a otras montañas?

Wikipedia

Resultados de la búsqueda