Cuando finalmente llegó al suelo o lo que fuese, cayó dando vueltas como dice la leyenda que hizo Cleopatra ante César, la diferencia está en que Cleo (la séptima de su nombre) lo hizo dando vueltas y saliendo de una alfombra y el Sexador dio vueltas desde un calcetín. Se encontró en un camino pedregoso rodeado de árboles cerrados y justo enfrente tenía una visión de postal: un castillo de esos góticos con el puente levadizo bajado como invitándole a entrar. El Sexador (Que tiene nombre !!!) … Vale, pues Obdulio cruzó ese puente que como el de Terabithia le daba acceso a un Reino de fantasía. Ya dentro del castillo, tras haber franqueado el portalón de entrada, y haber hecho patinaje artístico en el recibidor, se ve que los criados habían encerado el suelo una barbaridad, vamos que se habían ganado la cena, entró en el salón y … pues que no vio a nadie. Aquello era muy bonito, muy amplio y cuidado. Había bastantes pinturas, esculturas repartidas por la todos los rincones, una rana muy graciosa en un lado, pero por lo demás estaba vacío. El Sexador Obdulio comenzó a pasearse arriba y abajo por el salón del castillo, miraba las pinturas y contemplaba las esculturas. Al final le dio por hacer el chorra y se plantó delante de la rana. Le hizo una elaborada reverencia con el sombrero y se expresó de esta forma:
Disculpad Buena Señora, he llegado a este bello castillo para hablar con Su Majestad. Podríais indicarnos donde podemos encontrarle? O tal vez esta no es Su Residencia?
Y la rana de golpe se animó: croac
Coño, está viva - dijo el Sexador.
Yo soy tu padre … uy perdón. Yo soy el rey Su Majestad - volvió a animarse la rana.
Y encima habla, como el burro de Shrek - dijo Obdulio (el Sexador leche).
Su Majestad la Rana se aclaró y enjuagó la garganta con un vaso y ante un espejo (surp … blublublu … zap), hizo gárgaras (glogloglogloglo … zap) luego hizo los típicos ejem ejem, y se preparó para la explicación. Un día diario nuestros vigías nos anunciaron a un mago que había aparecido a las puertas del castillo. No se sabía de donde venía y había salido como de debajo de las piedras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario