Libros preferidos (27/06/26)

Dioses, mitos varios y otras cosas (30/08/26)

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domingo, marzo 22, 2026

Botánico

 

Hoy he decidido ir al Jardín Botánico. No os pienso decir cómo he ido, nada, no insistáis. El Jardín Botánico es bastante extenso y es difícil verlo en un solo día diario. Y además yo estaba cansado después de deambular hasta el parque en cuestión, menos mal que estamos en Valencia y no en París. París de De Gaulle, no París de Homer Simpson. Bien, al entrar en el Jardín Bonánico, hay un plano al que le hice una foto. Se la hice solo para cubrir las apariencias, porque son esas cosas que se hacen y luego se olvidan enseguida.







Solo unos metros adelante me topé con una especie de cuña que debe ser magnética según mi experta opinión recabada en varios foros y quizá estar orientada como suele ocurrir en estos casos hacia los puntos cardinales, aunque se ha establecido que la Constelación de Orión o el cazador como también se la denomina tiene mucho que ver al respecto. Junto a la cuña se puede ver un tocón, muy probablemente utilizado en aquelarres a modo de altar satánico. Solo hay que ver cómo en torno al tocón se asientan las famosas Raíces del Mal, como en la Peli.










Si caminamos algo más por el jardín, se pueden encontrar unos invernaderos de tinte decimonónico. Muchos de ellos tenían escaleras para bajar, así que lo siento pero esos ahí se quedaron, pero había uno grandote con un ambiente interior que probablemente es parecido a lo que sería el planeta pantanoso de Dagobah del Imperio Contraataca.











Por todo el jardín hay unos focos, con aspecto de monjes con la capucha hacia abajo, todo vestidos de negro y rezando todos el Miserere Domine. Le hice una foto a uno de los monjes que no me salió muy allá quizá por intervención divina y justo al lado había un pájaro, también negro como los monjes y con el pico rojo, perdón encarnado, que me llamó la atención por su insolencia. Nada, que no se iba el puñetero. Yo hacía ruidos, restregaba los pies contra el suelo, pegaba pequeñas pataditas, como su fuese el Derecho al Pataleo aquel de la Universidad cuando se morían de frío, pero nada el pájaro ni se movía del sitio, así que simplemente le hice una foto y me largué.








Y ya a la vuelta cogí el Metro. Y no, no os pienso decir en qué estación lo cogí. Pero como curiosidad diré que al ir a cogerlo vi una pintada en la que alguien Sí que cree.





jueves, marzo 12, 2026

El gremio de los magos (Crónicas del mago negro I) de Trudi Canavan y Manuel Viciano Delibano


El gremio de los magos (Crónicas del mago negro I) de Trudi Canavan y Manuel Viciano Delibano



 

 

Mi Tía me regaló un Ebook. Oye, que es mi tía de verdad eh? Un apunte: no es mi malvada madrastra que me hace fregar suelos. Sino que lo dicho, que es mi tía y que me regaló un ebook hace unos años y que desde entonces intento amortizarlo. El ebook es de Rakuten Kobo y usualmente busco en su base de datos de libros los que podrían gustarme en las temáticas que leo normalmente. Generalmente huyo de cosas como Trilogías y Tetralogías, pero cuando vi las descripciones de los libros incluidos en la Trilogía del Mago Negro no pude resistirme porque parecía bastante interesante y partía de una premisa sugerente de verdad. Y con el primer volumen, El Gremio de los Magos me parece que he acertado. Joder, que en la Purga anual que hacen los magos en un sitio llamado Imardin, una chica que no ha roto un plato en años, arroja una piedra que atraviesa la barrera mágica con la que suelen protegerse los magos de los objetos que les tiran los chicos de las barriadas. Sonea, que así se llama la chica de la piedra, se ha querido unir a los otros chicos de las barriadas, y como todos, se ha quedado helada y sin saber cómo reaccionar ante el hecho de que su piedra haya atravesado la barrera hecha por los magos. Es verdad que por un momento momentáneo le ha parecido ver como un fulgor azul acompañando a la piedra que alcanza en la sien a un mago y lo derriba. Pero Sonea se mira las manos como preguntándose ¿he sido yo?

martes, marzo 03, 2026

Godos: el principio del fin del Imperio Romano de Pedro Santamaría

 

Estamos en el año 376 d.C. aprox. Hay una larga caravana de Godos dirigida por el rey Fritigerno que cruza el Danubio para solicitar asilo al Emperador Valente en el Imperio Romano de Oriente. Arnulf es un joven godo que admira a los soldados romanos. Mira lo enjoyados que van, lo bien alimentados que parecen y lo muy organizados que están, y luego se mira a sí mismo que viene huyendo de sus propias tierras de donde lo han expulsado los ataques constantes de los Hunos junto con el resto de su pueblo, esos demonios que han aparecido de nadie sabe donde, y mira a su hermana Brunilda que no tiene nada que llevarse a la boca y desde luego que quiere parecerse a ellos. Pero desde el comienzo de la Antigua Roma, sus Gobernadores han saqueado las Provincias que se les concedían antes de volver a la capital, y el Imperio Romano de Oriente no iba a ser una excepción. Solo que en esta ocasión el Comes de Tracia se pasó tres pueblos. Y Arnulf pasó de admirar a los romanos a odiarlos.

lunes, febrero 23, 2026

Yumi y el pintor de pesadillas (Novela secreta 3) de Brandon Sanderson

 

Yumi y el pintor de pesadillas (Novela secreta 3) de Brandon Sanderson



La sinopsis dice: "Yumi viene de una tierra de jardines, meditación y espíritus, mientras que Pintor vive en un mundo de oscuridad …"

Bueno, se puede decir que el mundo de Yupi, uy perdón, que el mundo de Yumi es un mundo lleno de una luz algo rojiza. Que siempre hace un calor que te cagas. Que tiene tiene plantas que andan por ahí volando como si fueran petirrojos. Mientras que el mundo de Pintor (Nikaro para los amigos) está cubierto por una oscuridad cambiante llamada Mortaja. Tiene mucha tecnología por todos lados, sustentada por la energía del HION (dos líneas de energía como cables luminosos, una magenta y la otra aguamarina). Tiene pesadillas, unos entes que se alimentan de los miedos de los que duermen y se suelen disolver cuando los pintan. Pero la diferencia que más me ha impactado ha sido cómo ve el arte una persona y la otra: según Yumi, el arte es orden, precisión y método; según Pintor (no soy su amigo y para mi no es Nikaro) el arte son emociones y cómo expresarlas.

martes, febrero 17, 2026

Contrafacidas

 

Cuando era muy joven me encantaba una montaña que había detrás de donde estaba el chalet de mis padres. Esa montaña tenía una forma como de tetas contrahechas. No, de ninguna manera se podía decir que esa montaña se parecía a la montaña de los Pechos de Shiva que aparece en la Película de Allan Quatermain de Las minas del rey Salomón. Más bien se parecía a unos senos en que un malébolo mosquito ha hecho de las suyas hinchando uno de ellos. Un día, el grupito de cazurros y cazurras con el que salía decidimos subir hasta la cima de esa montaña, palabra que rima con castaña. Había caminos casi hasta el final, porque un agricultor de esos que tienen grandes proyectos que igual salen bien o igual no, había comprado media montaña y la había sembrado de frutales. Y claro, también había algunas pequeñas construcciones para guardar herramientas que estaban vacías la mayoría. Por cierto como curiosidad, en una de esas construcciones, abierta desde luego y que era solo cuatro paredes y una puerta y dentro unos cuantos ladrillos amontonados, alguien había dibujado con trazo al carbón (he dicho carbón y no … eso otro), bueno había dibujado un cuerpo con líneas femeninas y dos puntitos frontales que no eran los ojos porque estaban más abajo, lo juro por Kalfu. Ignoro si esa persona tuvo modelo, o compartía mi visión de la montaña. Bien, continúo del verbo continuar. Seguimos nuestro ascenso al monte de mis entretelas. Al final del camino, había dos opciones. La primera era rodear por una u otra parte la cima de montaña, porque por nuestra parte estaba cortada a pico pero por el lado de detrás de la montaña era una subida suave, y como no llevábamos ni una puta cuerda se supone que esa era la mejor opción. Pero claro, éramos todos unos enanos, y los enanos iban a hacer el burro como corresponde. O sea, que fuimos por la parte cortada a pico. Eran solo unos 2 metros, pero para unos nanos donde el mayor tendría 10 y el o la menor 6, aquello era el Everest. En resumen, me quedé colgando con una mano de un saliente de una roca durante un buen rato sin poder llegar a ninguna parte, y no veas las caras más blancas que se les quedó a la pandilla. Pero antes de que finalmente pudiese llegar con un pie a una grieta, mi imaginación llegó al rescate, y recordé lo que siempre me había parecido la montaña. Entonces fui feliz colgando de un pezón.

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