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miércoles, mayo 20, 2020

Despacho

Lo cierto es que últimamente no sé bien qué subir al blog. Bueno, no sé si lo he mencionado alguna vez pero el despacho en el que trabajé estaba en la Calle de la Reina. Cuando la exalcaldesa de Valencia la Excelentísima Señora Rita Barberà Nolla comunicó la Prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez y publicó planos de su recorrido, quedó establecido que dicho despacho quedaría justo fuera de los límites de esa Prolongación (pero en la misma acera). Bien, allí está - ba. Y no se lo digáis a naide porque es un secreto - os lo diré al oído hablando en voz baja - pero al despacho le interesaba ECONÓMICAMENTE que se realizase la nueva Prolongación. Porque claro: nuevos comercios, nuevos edificios públicos, más licencias para construcciones ... y el despacho en la acera.

Hace eones, solía ir allá por la calle de la Barraca usualmente. Entraba en esa calle, donde había una tienda de flores con un perro lanudo como el de Heidi ¡Yoleoleoiu!!! de lana blanca que le caía en los ojos. Algunos perros sí que me dan miedo, pero ese en concreto no, tenía una cara simpaticona y solo intentaba mantenerse a la sombra porque las lanas le darían un calorazo que ni te cuento. A los 20 metros o así estaban los Billares Levante que entonces eran una casa de billares con varias mesas en el interior, vamos lo típico de esos sitios, y no como ahora que es una casa de apuestas o algo por el estilo. De verdad que no lo sé, no me miréis así que ni siquiera he entrado, ya parecéis mi madre u otra cosa. Ya en el Cabanyal, una casa que fa cantonet ... no en serio, ya en el Cabanyal, o sea una vez pasada la Avenida Mediterráneo (si bien mi papuchi, Cronista él, decía que la división del Canyamelar y el Cabanyal en ocasiones llegó hasta la actual Calle de Amparo Guillén), nos encontramos el Gimnasio Duato. Un gimnasio "familiar" y de barrio que a entrenado a los chavales en kárate y judo durante mucho tiempo. Llegado a ese punto, solía cruzar desde la calle de la barraca hasta la calle de la reina que va paralela por la travesía de Columbretes. Como curiosidad diré que justo en la esquina de la Calle de la Reina con Columbretes hay una casa de Comidas que desde que tengo memoria he visto cerrada con una puerta de hierros horizontales blancos. Después de unos 10 metros llego a la calle de la Reina, tuerzo a la izquierda y en unas casas estoy en el despacho. Recordando, en la zona donde está levantado el edificio del despacho, hay uno de esos pequeños kioskos que si te quieres enterar de la última noticia del barrio acude allí y seguro que escuchas algo. Y en la otra acera hay una peluquería de caballero de las de las antiguas, con sillas de barbero acolchadas giratorias, un espejo grande que ocupa gran parte del local, una ristra de perchas demasiado numerosas que van de una parte a otra de la pared posterior, y un sólo peluquero. Peluquero levantinista, y quien realmente jugó en las categorías inferiores del Levante U.D. Desde luego opiniones, críticas de cómo va su equipo mientras te corta el pelo no dejará de hacerlas. Vamos, que si te cortas el pelo allí, no hace falta que te lleves radio, porque el peluquero habla por los codos, pero has de tener en cuenta su fijación por si acaso. Quiero decir, a mi el fútbol me da lo mismo, pero en España está bastante arraigado.