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NOTA: Hace algún tiempo, visité un Blog llamado El baul de mis libros y juguetes , y allí había un post con el título El tren ...

domingo, octubre 27, 2019

Talos de Esparta - V. M. Manfredi


El libro comienza cuando un noble espartano Aristarcos tiene un hijo que nace deforme y según la Ley lo abandona para pasto de los lobos en el monte Taigeto. El niño se llamaba Cleidemo y en lugar de sucumbir a los lobitos lo encuentra un viejo pastor llamado Critolao miembro del antiguo pueblo guerrero ilota que se encuentra en esos momentos subyugado a los espartanos. Cuando Critolao rescata a Cleidemo lo llama Talos, le muestra donde guarda la armadura y la espada del último rey de su pueblo y comienza a entrenarle, ya que según una ancestral profecía el rey Aristodemo regresará para encabezar la revuelta que liberará al pueblo ilota y en esa liberación cobrará especial importancia una antigua ciudad amurallada ahora en ruinas, Mesenia.

miércoles, octubre 23, 2019

Parque Doctor Lluch


Hace unos años estando en un curso de la Agencia de Colocación del Ayuntamiento de Valencia, una chica colombiana me comentó que de vez en cuando iba a un lugar de encuentro en Eugenia Viñes para hacer cursillos y pasar el rato llamado Espacio Abierto. Tan sólo algunos meses más tarde mi vecina del 1º me lo volvió a mencionar. Desde luego hay muchos Espacios por ahí repartidos, pero el más cercano para mi es el Espai Obert Marítim (frente al Hospital del Carmen y junto al Cuartel de la Guardia Civil por si lo busca alguien). Bien, allá que nos fuimos mi vecinita y yo a inscribirnos, yo a informática, valenciano e inglés, y ella a inglés, valenciano y electricidad. Cuando nos apuntamos tan sólo costaba 5,00 € de matrícula y quizá te pidiesen 1,00 € adicional para fotocopias, anualmente se entiende. Solo que además de los cursos, se realizan eventos que generalmente son interculturales, viajes varios, comilonas de distintos lugares, etc.


Precisamente el 9 de Junio se celebró en el Parque Dr Lluch lo que se llamó la Fiesta del Arroz. Yo estaba en mi casita allá a las 12 y pico y va y me suena el móvil. Que si quería ir a ese Parque a zampar arrocito con unas amigas que estaban por la zona en coche y me recogían en una calle adyacente, y yo que de mil amores, que para llenarse la tripa siempre está uno a punto no?, no mucho claro porque a mi no me cabe demasiado pero algo cabrá o “caberá” como dicen los nanos. Fuimos allá, aparcamos el cochecito en el descampado de atrás del Parque y subimos subiendo. Me olvido decir que mi previsora invitadora me había pedido por el móvil que llevase unas cuantas sillas plegables que ella llevaría la mesa. Una vez montado todo eso, yo me quedé cuidando el mobiliario y ellas se fueron a comprar el papeo a los diversos puestos de comida. Porque la comida aunque es todo arroz puede ser de Uruguay, de Perú, de Bolivia, de Senegal, de Marruecos, de España … Y a todo eso se le acompaña con unos bailes y unas canciones típicas. Lo cierto es que esa fiesta está mejorando cada año, aunque todo hay que decirlo el Parque deja algo que desear en cuanto a limpieza, pero eso es algo que hemos de mejorar entre todos digo yo. 



lunes, octubre 21, 2019

Balbo la mano izquierda de César - León Arsenal


Hace unos meses me leí este libro. Me atrajo más que nada, aparte de la temática, el autor que escribe de una forma bastante estructurada según mi parecer, aunque eso sí el libro es pelín larguito.
Lucio Cornelio Balbo es un potentado local de la antigua ciudad hispana de Gades, la Gadir fenicia, la Cádiz actual. Es sufete de la city y sacerdote del dios, típico hombre hecho a sí mismo aunque de una familia pudiente muy similar en eso a César, por eso hay mutua atracción al encontrarse. Su padre como él ya estuvo a cargo de los negocios de la familia y como tal consiguió, junto con otros comerciantes de Gades un Tratado con la Ciudad de Roma. Pero Balbo considera que las circunstancias han evolucionado y se necesita un nuevo Tratado Comercial que mejore en lo posible las condiciones para Gades del anterior. Para tratar de lograrlo se une a Julio César, primero en la Guerra de Hispania contra Sertorio y su rebelión y más tarde en Roma misma para ayudarle a que conseguir el poder que persigue. Aunque he de decir que no solamente conoce a César, también a Pompello y a tenido contactos comerciales con muchos hombres de negocios y banqueros de Roma y el mundo romano Craso incluido.
Por su parte César está preocupado. No es ningún secreto que su espejo es Alejandro Magno y sus logros. Y considera que a su misma edad el rey macedonio ya había cruzado a Asia y ganado medio mundo, mientras que él, nada más y nada menos que Iulius Caesar, sólo les ha ganado unas batallas a un grupo de hispanos. Por eso se deja caer por el templo de Melkaart de Gades donde hay una estatua de Alejandro de la que se dice que otorga sueños proféticos. Se echa una siestecita a los pies de la estatua y su sueño lo deja algo alucinado. Sueña que se acuesta con su propia madre. Lo dicho, alucina, hasta que un viejo sacerdote se lo explica identificando a su madre con la Madre Patria, Roma, y claro le dice que unirá su destino al de su Ciudad.

jueves, octubre 17, 2019

Objetos


Siempre hay objetos, muebles, cacharros en fin a los que les tomas especial cariño sin saber muy bien porqué. Y a mi madre siempre se le dio muy bien eso de comprar cosas en los sitios más inverosímiles y por bastante poca pasta y que resultaban tanto útiles como decorativos. Por ejemplo, en la entrada del chalet teníamos un arca, no la de El Alianza con los nazis derritiéndose y todo eso, sino una normalita aunque grande de color castaño oscuro donde se guardaba todo lo guardable. Siempre que salía por ahí le daba una mirada, no sé supongo que era para saber que estaba allí y que cuando volviera seguiría en el mismo lugar, … hasta que mi hermano y mi cuñada decidieron cambiarlo de sitio cuando se casaron y agitaron mi pequeño mundo mundial. Claro que eso ocurrió ya al final cuando yo era “mayor” y no iba mucho por el chalet.
En Valencia había otro punto de referencia. Era un cuadro, pero este creo que lo había comprado mi padre. Representaba un conjunto de dioses hindúes: elefantes, hipopótamos, shiva, que me perdonen los hindúes pero no sé nada de su religión, aunque de nano hice un trabajo sobre un tocho de volúmenes de libros varias religiones. Bueno, el cuadro era muy colorido pero no sé si era correcto lo representado en él o no, aunque igualmente me llamaba la atención. Lo que sí era original eran tres baldosas cerámicas valencianas del S. XVIII que mi padre pidió rescatar al dueño de una Alquería antigua cuando la iban a derruir. Había asimismo un cuadro de Ginesta que representaba un paisaje de montaña con una casa pirenaica con su chimenea junto a un abeto. Siempre que contemplaba esa pintura mi imaginación hacía que la chimenea de la casa se fundiese con la copa del abeto y unido a lo tétrico que siempre me había parecido ese cuadro con todo eso me surgía ¡hop! una nariz de lobo, luego y una vez determinada esa nariz no era difícil tratar de vislumbrar el resto de la cara del lobo en la montaña de detrás. Seguro que Ginesta estaría orgulloso de mi desbordada imaginación. Claro que igual dice, “no, si es que yo quería dibujar precisamente eso”. Por cierto, que ese cuadro tenía caché porque estaba justo encima de un ánfora del S. II que hubo de darle puerta cuando la situación se puso económicamente delicada. Claro que también estaba al lado de una estatua supuestamente de Lladró de una jovencita con carita de inocente y de no haber roto nunca un plato en bolas en pose como de ducharse con una especie de túnica semibrillante.
Un apunte, en esa habitación acabó el reloj de cuco que traje de Friburgo en mi viaje a las Suizas y que lamentablemente no funcionaba.