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Bruja

NOTA: Hace algún tiempo, visité un Blog llamado El baul de mis libros y juguetes , y allí había un post con el título El tren ...

lunes, marzo 18, 2019

Soneja


A unos cinco Km en línea recta de donde teníamos el chalet había un pueblo llamado Soneja (la burra vieja), por cierto que a un escupiñajo verde de Soneja lanzao así de canto como muy “psicodelicadamente” está otro pueblo llamado Sot de Ferrer con un Calvario muy pintoresco que va subiendo en zigzag a una colina hasta alanzar su cima. Pero volvemos a Soneja (la burra vieja), en el pueblo vivía una amiga de la familia que me cuidaba de pequeño y con quien he compartido un bocadillo de tortilla comiéndolo sentado en sus rodillas, empezando ella por un lado y yo por el otro. Desde luego yo era un enanito entonces, y siempre que me ve me hace algún flan o algo por el estilo. Actualmente, aunque conserva su casita de Soneja (la burra vieja), se ha trasladado a vivir cerca de la playa por problemas de salud, ya que ese ambiente es mucho mejor para sus pulmones. Ahora recuerdo que en una de mis caminatas, que por cierto duraban lo suyo; yo solía salir todo estirao y más gallito que ninguno, ¡menudo era yo! y volvía dando tumbos a derecha e izquierda del camino y no sabiendo muy bien por donde iba de lo derrengado que venía. Bien, ya he dicho que Soneja (la burra vieja) está a unos cinco km en línea recta de donde estábamos, pero en línea recta, que los caminos no suelen ser muy rectilíneos. Fácilmente te puedes hacer diez km en camino donde hay cinco sobre el mapa usando regla y compás.

Ese día en concreto hacía un sol de mil demonios. Me había comprado unas gorras estilo cazador, pero va y me las olvidé encima del piano luego de dar mi clase semanal con la Señorita Rottenmeier, después de todo tengo una vecina que se llama Clara. Vamos, que iba con la cocorota al aire, afortunadamente tengo una buena pelambrera, pero naturalmente al final de la jornada estaba pidiendo a gritos algo de aire porque ya parecía un calefactor. En eso, llegué a las estribaciones de una montañita baja con el nombre de Corgojosa. Allí el antiguo dueño de la Masía del Coronel intentó asfaltar la totalidad de un camino que va desde la actual Autovía A23, anteriormente la Carretera Nacional Teruel-Sagunto en la zona de Soneja (la burra vieja)(gasolinera el Juncal o Juncar no recuerdo bien). Bueno, iba asfaltando el muchachito tan feliz cuando van los malotes de la Conselleria y no se les ocurre nada más que decirle eso de “¡quieto parao, espacio protegido!” y al pobrecito no le queda otra que recoger trastos y dejar el camino a medio asfaltar. Precisamente allí en la Corgojosa me encontré unas losas planas y lisas, probablemente de pizarra, que igual estaba previsto construir algo con ellas … antes de la Conselleria claro. La cuestión es que después del día del caloret que habíamos pasado se habían recalentado un montón. Me recosté un momentito apenas en una de ellas, pero con el tostón que ya llevaba, pues me dormí. Cuando por fin abrí los ojos, je, estaba más oscuro por momentos. Pensé un poco, a veces lo hacía lo digo de verdad. La cuestión es que estaba más cerca de Soneja (la burra vieja) que del chalet, así que hacia allá que me fui.

Luego me contaron mis padres que cuando me dormí en la Corgojosa, fueron de aquí para allá, movilizaron a todo el mundo mundial, llamaron a la Policía … aunque desde luego era para preocuparse dado que yo soy Epiléptico.

Cuando tenía apenas 11 añitos ya había tenido lugar un precedente por el estilo. En aquella época vivía yo en casa de mi abuela en el Grao, y no recuerdo ahora porqué pero me encabrité, tuve una pataleta con mi madre de campeonato, me caldeé y le arreé una bofetada a la pobre de Hi Definition. Lo siguiente que puedo recordar es que mi padre me hizo viajar hasta la puerta sin escalas, de donde me levanté zumbándome los oídos y medio turulato. Después de eso, salí a la calle casi a la carrera por la imperdonable injusticia en que se me colocaba. Para salir de la Ciudad fui por la Calle de la Reina, luego la Av. Mediterráneo hasta el Mercado del Cabanyal y finalmente tiré directo por Blasco Ibáñez hasta llegar a la Carretera de Barcelona. Una vez en esa Autovía, continué paralelamente a ella donde había unas huertas, de manera que durante un tiempo fui saltando de huerta en huerta. Más adelante, lo típico, me encontré con las vías de cercanías entre los distintos pueblos cercanos a la Ciudad y las seguí hacia el Norte por pueblos como Massalfasar, El Puig … Entonces recordé que siempre me habían llamado la atención unos camiones en los que ponía SCANIA y que precisamente por allí tenían las naves donde hacían carga y descarga. Simplemente me acerqué allá a dotorear. Desde luego durante la noche estaba todo mucho más cambiado de cuando pasábamos con el coche a plena luz del día. El motivo por el cual me había llamado la atención estos camiones era que de nano había leído un tebeo patrocinado por la Generalitat donde aparecía un pueblo procedente de la antigua Liria prerromana llamado Sicania y que no hay que confundir con los Siculos de Sicilia. Bien, mi intención era ………………… no sabía muy bien cual era mi intención, la cuestión es que mi aventura nocturna acabó ahí unilateralmente y sin que tuviese nada que ver la poli ni mis padres ni nadie ni nada espectacular, ya que simplemente di media vuelta.