Así que hubo una verdadera desbandada en el castillo y solo se quedaron algunos idiot- perdón, fieles. La mayoría de los criados asaltaron la bolsa y la despensa de Su Majestad la rana y se largaron dando un portazo.
Pasaron los años y finalmente llegó el Sexador Obdulio. Se le propuso a Obdulio el que se quedara en el castillo con todas las riquezas. Se le insistió en el hecho de que él continuaría siendo Obdulio y físicamente no le ocurriría nada. El Sexador no se lo pensó demasiado, estaba muy de acuerdito. Él lo que quería era vivir en el castillo con todas esas riquezas y con su Oledora de Axilas. Pero ya se sabe, en la peli El Rey Escorpión 2 el nacimiento de un guerrero la diosa Astarté como personaje de peli dice "En todo héroe encontrarás un ogro", o algo parecido, no recuerdo las palabras exactas. La cuestión es que el Sexador también tenía su lado oscuro como la Fuerza en Star Wars. Se suponía que el Sexador Obdulio se quedaría en el castillo con las riquezas, donde se lle reuniría más adelante la Oledora de Axilas a la que había avisado para que se reuniese con él, enviándole un mapache mensajero. Y mientras, el Rey podría salir del Reino y transformarse de nuevo en persona. Pero no, el Sexador calculó que con solo uno o dos diamantes ya podrían vivir holgadamente toda una vida la Oledora y él, así que lo que le había escrito era que se reuniese con él a la entrada de la Pinada. Luego cogió dos diamantes como puños, cinco rubíes del tamaño de un dedo gordo y un puñado de perlas para asegurar, y salió corriendo del castillo.
Cabrito !!! Dijo la rana. A partir de ahora serás un criminal, te desvanecerás en el aire como los pedos. Serás una ventosidad. Pero una ventosidad malvada, como prohibida, ya está escarlata. Serás la Ventosidad Escarlata. Lo que ocurre es que los años pasados junto al mago, habían hecho que el Rey aprendiese algunos hechizos útiles. Y fue cuando con su voz croadora dijo unas palabras inteligibles. El Sexador ya iba a cerrar el portón cuando notó que se sentía un poco extraño, pero no le dio importancia y continuó la maniobra … sin percatarse que se había convertido en la malévola Ventosidad Escarlata.