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jueves, abril 02, 2026

La Ventosidad Escarlata 8

 

Cuando me enteré de toda la historia, primero la historia del Sexador, luego la historia que le cuenta al Sexador el Rey/rana, y para finalizar cuando el Sexador (que ya sé que tiene un nombre) traiciona al Rey/rana. Cuando me enteré de todo, volví al bar del comienzo y busqué a quien me había comenzado a contar la historia del Sexador. Le pregunté si sabía que el Sexador era la famosa Ventosidad Escarlata. Me dijo muy sobrado que desde que lo sorbía. A lo que le respondí que: Joder, pues ya me lo podías haber dicho, mamonazo. Claro que después de pensarlo. Cuando les diga a los Agentes que buscan al criminal que la malvada Ventosidad Escarlata es en realidad un humilde Sexador de Pollos, es que se parten el culo de la risa.

 

 

FIN 

 

 


 

La Ventosidad Escarlata 7

 

Así que hubo una verdadera desbandada en el castillo y solo se quedaron algunos idiot- perdón, fieles. La mayoría de los criados asaltaron la bolsa y la despensa de Su Majestad la rana y se largaron dando un portazo.

 

Pasaron los años y finalmente llegó el Sexador Obdulio. Se le propuso a Obdulio el que se quedara en el castillo con todas las riquezas. Se le insistió en el hecho de que él continuaría siendo Obdulio y físicamente no le ocurriría nada. El Sexador no se lo pensó demasiado, estaba muy de acuerdito. Él lo que quería era vivir en el castillo con todas esas riquezas y con su Oledora de Axilas. Pero ya se sabe, en la peli El Rey Escorpión 2 el nacimiento de un guerrero la diosa Astarté como personaje de peli dice "En todo héroe encontrarás un ogro", o algo parecido, no recuerdo las palabras exactas. La cuestión es que el Sexador también tenía su lado oscuro como la Fuerza en Star Wars. Se suponía que el Sexador Obdulio se quedaría en el castillo con las riquezas, donde se lle reuniría más adelante la Oledora de Axilas a la que había avisado para que se reuniese con él, enviándole un mapache mensajero. Y mientras, el Rey podría salir del Reino y transformarse de nuevo en persona. Pero no, el Sexador calculó que con solo uno o dos diamantes ya podrían vivir holgadamente toda una vida la Oledora y él, así que lo que le había escrito era que se reuniese con él a la entrada de la Pinada. Luego cogió dos diamantes como puños, cinco rubíes del tamaño de un dedo gordo y un puñado de perlas para asegurar, y salió corriendo del castillo.

 

Cabrito !!! Dijo la rana. A partir de ahora serás un criminal, te desvanecerás en el aire como los pedos. Serás una ventosidad. Pero una ventosidad malvada, como prohibida, ya está escarlata. Serás la Ventosidad Escarlata. Lo que ocurre es que los años pasados junto al mago, habían hecho que el Rey aprendiese algunos hechizos útiles. Y fue cuando con su voz croadora dijo unas palabras inteligibles. El Sexador ya iba a cerrar el portón cuando notó que se sentía un poco extraño, pero no le dio importancia y continuó la maniobra … sin percatarse que se había convertido en la malévola Ventosidad Escarlata.

 

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La Ventosidad Escarlata 6

 

Se invitó a pasar al mago al salón donde yo estaba. Entonces yo era una persona como todas las demás, pero con cetro y corona. El mago dijo que podía hacer realidad todos mis deseos. Eso era mucho, y quise ponerlo a prueba. Le pedí diez diamantes del tamaño de un puño. A la mañana siguiente, vino con una cajita nacarada con aroma a cedro. La abrió y dentro estaban los diamantes. En la siguiente ocasión le pedí 20 caballos árabes. En la siguiente, 100 perlas purísimas de las Antillas. Siempre cumplía. Tengo habitaciones llenas de tesoros hasta el techo. Me impuso una condición. No debía salir del reino. Yo me impacientaba y quería recorrer el mundo con mi riqueza. Una vez que el mago no estaba y me había abandonado como el desodorante. Me dije que después de todo yo era el Rey y todas las posesiones del Reino me pertenecían. Así que forcé la salida. Se oyó un trueno atronador y apareció el mago junto al rey. Le miró con unos ojos hipnotizadores y sus manos hicieron pases arriba y abajo. De repente, el rey notó un hormigueo por toda la columna y una sensación cálida y agradable recorriéndole la parte posterior del cuello. Pero lo que no resultó nada agradable fue las consecuencias de esa sensación. Ya que cuando el Rey se miró las manos, lo que vio fue unos apéndices de aspecto gelatinoso y semitransparente. Y cuando por fin pudo verse reflejado en un arroyo de montaña, como quería hacerlo el Señor Burns de los Simpson, vio que había sido convertido en una rana. Y además el mago tenía una vena sádica y se había regodeado, porque su magnífica corona toda engastada de pedrería, con rubíes, esmeraldas y amatistas, el mago la había convertido en una pequeña coronita de papel.

 

A partir de ahora tendrás que estar en forma de rana dentro de tu Reino y con tus riquezas, hasta que alguien ocupe tu lugar.

 

Y si esa persona me sustituye, se convertirá en rana ella también?

 

Claro que no, solo te he maldecido a ti.

 

 

Y el mago se marchó.Y a su barco le llamó Libertad.

 

 

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La Ventosidad Escarlata 5

 

Cuando finalmente llegó al suelo o lo que fuese, cayó dando vueltas como dice la leyenda que hizo Cleopatra ante César, la diferencia está en que Cleo (la séptima de su nombre) lo hizo dando vueltas y saliendo de una alfombra y el Sexador dio vueltas desde un calcetín. Se encontró en un camino pedregoso rodeado de árboles cerrados y justo enfrente tenía una visión de postal: un castillo de esos góticos con el puente levadizo bajado como invitándole a entrar. El Sexador (Que tiene nombre !!!) … Vale, pues Obdulio cruzó ese puente que como el de Terabithia le daba acceso a un Reino de fantasía. Ya dentro del castillo, tras haber franqueado el portalón de entrada, y haber hecho patinaje artístico en el recibidor, se ve que los criados habían encerado el suelo una barbaridad, vamos que se habían ganado la cena, entró en el salón y … pues que no vio a nadie. Aquello era muy bonito, muy amplio y cuidado. Había bastantes pinturas, esculturas repartidas por la todos los rincones, una rana muy graciosa en un lado, pero por lo demás estaba vacío. El Sexador Obdulio comenzó a pasearse arriba y abajo por el salón del castillo, miraba las pinturas y contemplaba las esculturas. Al final le dio por hacer el chorra y se plantó delante de la rana. Le hizo una elaborada reverencia con el sombrero y se expresó de esta forma:

 

Disculpad Buena Señora, he llegado a este bello castillo para hablar con Su Majestad. Podríais indicarnos donde podemos encontrarle? O tal vez esta no es Su Residencia?

 

Y la rana de golpe se animó: croac

 

Coño, está viva - dijo el Sexador.

 

Yo soy tu padre … uy perdón. Yo soy el rey Su Majestad - volvió a animarse la rana.

 

Y encima habla, como el burro de Shrek - dijo Obdulio (el Sexador leche).

 

Su Majestad la Rana se aclaró y enjuagó la garganta con un vaso y ante un espejo (surp … blublublu … zap), hizo gárgaras (glogloglogloglo … zap) luego hizo los típicos ejem ejem, y se preparó para la explicación. Un día diario nuestros vigías nos anunciaron a un mago que había aparecido a las puertas del castillo. No se sabía de donde venía y había salido como de debajo de las piedras.

 

 

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La Ventosidad Escarlata 4

 

Pasaron los días desde mi incidente en la famosa pinada del pueblo, y comencé mis indagaciones sobre la malévola Ventosidad Escarlata. Un día diario estaba en un urinario realizando una de mis preciadas labores analíticas, y escuché un rumor sobre el remoto y legendario reino de los Tres Charquitos. Y donde estaba ese Reino de los Tres Charquitos? Pues sí, lo habéis adivinado, pero qué listos sois! es allí donde el viento cepilla las copas de los pinos, transformando en ondas sus múltiples ramas. Vamos, en el bosque de pinos enanos, perdón de pinos pezqueñines.

La historia era la siguiente. En el pueblo vivía un Sexador de Pollos. Y el Sexador, como no podía ser de otra forma, se enamoró perdidamente de una Oledora de Axilas asistiendo a Misa. El Sexador era un chico tímido y salía poco de su casa, solo para ir a la Iglesia porque había poco qué hacer en ese pueblo. Pero un día se armó de valor y se dijo que entraría en el bar a socializar. Allí se enteró, por un tartamudo que hablaba por los codos de la historia del Legendario Reino de los Tres Charquitos. Lo típico, que estaba gobernado por un rey hechizado con un embrujo según el cual no podía salir de su territorio, y además ese rey tenía innumerables tesoros de todo tipo. Bueno, sería una historia típica de cuento, pero era irresistible. Y el Sexador pensó soñadoramente que entraría en la pinada, encontraría ese reino y hallaría muchas riquezas para su Oledora de Axilas particular. Así seguro que hacía que se fijara inmediatamente en él. Una mañana mañanera, el caballero sin caballo que era el Sexador de Pollos se adentró en la pinada. Caminaba y caminaba y no encontraba nada. Se apoyó un momento momentáneo en un cercano árbol y de golpe se dio cuenta de que sus calcetines era uno de un color distinto del otro. Se los quedó mirando embobado y, Zop! coño, el calcetín izquierdo ha cambiado su color y ahora es igual al que tiene el derecho. Se preguntó una cosa. En su casa hay otra pareja de calcetines también de distinto color, si estos que lleva puestos han cambiado, habrán cambiado también aquellos? Pero ahora la cuestión son estos de aquí. Cómo ha pasado? Lo ha hecho alguien … o algo? Bueno, estaba pensando en eso y sintió que caía, se empequeñecía y lo atrapaba su calcetín izquierdo envolviéndolo en un abrazo asfixiante.

 

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La Ventosidad Escarlata 3

 

No supe qué decir, el bosquecillo era muy apetecible a la vista y yo necesitaba estirar las patas. Pero la mujer estaba impresionada de verdad, así que le comenté que me limitaría a visitar la iglesia, ver sus frescos y su cementerio, lo que pareció calmarla algo. Bien, me preparé para ver lo que había en la iglesia. Lo malo es que en esa pequeña iglesia de pueblo no había mucho que ver: los "frescos" era solo un cuadro chiquitajo que por su apariencia poco le tenía que envidiar al Ecce Homo de Borja y el Cementerio eran dos tumbas sin nombre que quizá eran de la Guerra de las Galaxias. Y a pesar de lo que le había dicho a la mujer terminé penetrando en la famosa pinada. No sé porqué armaban tanto revuelo, la pinada era como cualquier otra, un bosquecillo semisalvaje de donde surgían aquí y allá unos pinos enanos, bueno pinos pequeños, no soy precisamente ehhh, ornitólogo de pinos. En medio de ese campo, había un caminito como el que suele aparecer en los antiguos cuentos de la bruja y su casita de caramelo. A ambos lados del camino crecía una hierba alta y dorada, semejante a la que acaricia con los dedos de la mano el Teniente Dunbar en la peli Bailando con Lobos. Una vez sacada la referencia me niego a decir Bailando con Bobos en lugar de Lobos, se ha dicho demasiadas veces desde 1990. Me sentó bien pasear por ese lugar. Pero a la salida me estaban esperando todos, con los ojos muy abiertos y preparados para escapar en diferentes direcciones hacia sitios ya preestablecidos para ello si fuera necesario y no apareciera yo en la entrada de la pinada sino el Grinch para robarles la Navidad o algo así. En ocasiones es útil tener una cara de alelado que ni Forrest Gump en las mejores tomas de la película, porque eso rebajó la tensión, y mi expresión bobalicona les convenció que no había sido abducido por la pinada o lo que fuese que creyesen que iba a ocurrir, y si lo había sido al menos mi presunta abducción habría mejorado algo mi apariencia anterior. 

 

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La Ventosidad Escarlata 2

 

Bueno, volvamos a las andanzas de la malvada Ventosidad Escarlata. Me habían enviado a una aldea perdida en el tiempo temporal. Yo venía de la urbana ciudad, llena de hormigón, una hormiga grande que come cristal, y donde a dos pasos tienes algún comercio que te ofrece sus servicios en bolsas de plástico. Y de golpe me envían a este poblacho donde solo está la iglesia (que a mis ojos es Románica [o Romántica como decíamos otrora] y en esta zona es una verdadera anomalía, venga cantemos todos juntos Anomalía nunca serás mía!), también se ve a la izquierda según entras en el pueblo un campito con un armazón de cañas y lo que aparentemente es un intento de cultivar … ¿rosas? ¡joder! es como cuando los ingleses se iban a África e intentaban cultivar café como en la película la Burla del Diablo. Y al lado del campito de rosas hay una pinada muy mona, eso es todo lo que hay en esta villa. Parece idílico no? Bueno, pues cuando llegué, el Alcalde del pueblo retorcía nerviosamente un periódico con las manos mientras me daba la bienvenida y me explicaba dónde me alojaría. La mujer que vivía con el cura del pueblo estaba histérica, y no había quién la calmara, y encima resultaba que yo tenía que alojarme en la casa del cura con ellos dos. Y a todo esto, el pobre cura estaba en cama confitado en su cuarto habitacional porque se podría decir que rompió el himen de la Ventosidad Escarlata y terminó con la virginidad de sus jugarretas. Bueno, lo que hice nada más llegar fue retirarme a mis aposentos a reposar el culito que estaba cansado del viaje. Era un cuarto bastante espartano, pero a decir verdad no me fijé demasiado, simplemente me dejé caer a peso en el camastro que casi ocupaba toda la habitación. Luego de haber reposado un poco, decidí dar una vuelta por la pinada del lugar a estirar las piernas. Así que le dije a … no es la mujer del cura claro, los curas no se casan verdad? joder, soy un iggggnorante. Y si le llamo "preciosa" con esa cara de caballo creerá que me burlo, así que dije con una vocecita que parecía que estuviera susurrando en una Biblioteca:

 

Perdone que le moleste … - y le toqué el hombro levemente para que se volviese. - Resulta que querría salir un momento a pasear por el bosquecito de pinos de ahí fuera, ahora mismo vuelvo. 

 

Joder, fue decir eso y enseguida ella se llevó las manos a la cabeza.

 

¡No, ni se le ocurra!

 

 

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La Ventosidad Escarlata

 

Es un relato de fantasía en el que un investigador sigue la pista de un criminal llamado la Ventosidad Escarlata. El relato tiene 8 Capítulos y al final de cada Capítulo hay un enlace hacia el siguiente.

 

 

 

No, no era una ventosidad común. Eso ya me lo habían dejado clarinete en la notificación de urgencia que había recibido del Ministerio para la Administración de Interacciones para que iniciase una investigación oficial que calmase los ánimos que había revuelto las andanzas de la misteriosa y terrorífica Ventosidad Escarlata.

En este mundo que nos ha legado el Eterno hay muchas ventosidades, igual que hay muchos rusos en Rusia como decía Eugenio en aquel viejo chiste suyo. En la Inciclopedia.org (con "i", no me he iquivocado) hay numerosos tipos de ellas, claro que en esta web las denominan Pedos: está el Pedo Trompetero como Pedo Estándar, el Pedo Inodoro que no huele, el Pedo Doberman que ataca hasta a su dueño, el Pedo Húmedo que no hace falta describirlo, el Pedo Cobarde que sale disimulado con risa o una tos, etc. Lo que no comprendo comprensivamente es el hecho de que desde 1977, a ningún capullo desocupado se le haya ocurrido la expresión R2PEDOS (no, me niego a creerlo, a mi se me ha ocurrido en nada, así que se les ha tenido que ocurrir a algunos otros capullos, solo que no los he encontrado, tampoco es que haya buscado mucho la verdad) Bueno, continúo, la wikipedia evidentemente es más precisa, divide entre Flatulencias Anales y Flatulencias Vaginales, y desde luego hace hincapié en la repercusión de los eructos (los llamados en otro tiempo temporal, uf se me saltan las lágrimas al recordar tan añorada máxima: pedos con ascensor) y reivindica el honor mancillado por nuestra prensa una y otra vez de nuestras vacas y gorrinos, diciendo "Se culpa a menudo a la flatulencia de ser una fuente importante de gases de efecto invernadero, debido a la creencia errónea de que el metano liberado por el ganado está en el flato. Si bien el ganado produce cerca del 20 % de las emisiones mundiales de metano, el 90-95 % del que es liberado lo es por exhalación o eructos".

 

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Wikipedia

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