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miércoles, diciembre 09, 2020

Las Espadas del Cardenal de Pierre Pevel.

 Las Espadas del Cardenal de Pierre Pevel.

Podría decir eso de que no es mi tipo de lectura, pero es que creo que actualmente mi tipo de lectura es lo que caiga en mis manos. Lo que no quiero que me preguntéis es por qué demonios compré este libro. Bueno estaba baratito, supongo que eso algo tuvo que ver.

Ya lo resume el título, el libro va del típico Capa y Espada. Muy al uso de las últimas pelis que nos endosan de los Tres Mosqueteros, sin los barcos voladores pero sí con muchas aventuras imposibles de uno contra ochenta mil (más el tío que se encuentra a su espalda y a quien ensarta sin mirar por debajo del brazo izquierdo). Pero aparte de la Capa y Espada, en este libro mezcla esa temática con una esencia esotérica, draconiana más bien, para clarificar más. Por ejemplo, las Espadas son un grupo de espadachines lideradas por el Capitán la Farge al servicio de Francia y bajo teórico mando del Cardenal Richelieu. Ahora bien, uno de sus integrantes es un Semidragón llamado Saint-Lucq. Otro ejemplo, lo tenemos en que nada más comenzar el libro, el Cardenal está escribiendo en su escritorio y en eso entran a la puerta. Pone que escribía sosegadamente, que no se movía nada más que él mismo. “… ni siquiera el dragoncito púrpura que, hecho un ovillo y con el hocico bajo el ala, dormía apaciblemente junto a la cartera de piel”. Por cierto, ese dragón era un regalo del Rey. Además, en España existe una Orden Draconiana llamada la Garra Negra que se ha extendido a otros países europeos queriendo formar ahora una Logia local en Francia que hasta ahora se ha visto libre de su influjo. Yo supongo que la idea de mezclar los dragones con espadas, puede venir de las empuñaduras en forma de dragones, dragones alados o serpientes que tienen en ocasiones estas últimas, y de las múltiples insignias de ese tipo que hay. 

En cuanto al libro en sí, he de decir que al comienzo del libro estaba bastante perdido y no sabía muy bien por dónde iba. Hube de avanzar bastante en la lectura para poder ubicarme, y hay que reconocer que al final engancha algo, pero al mismo tiempo parece una trama fácilmente olvidable. Yo aún recuerdo un libro que me leí a los 16 llamado Conversación en la Catedral de Vargas Llosa. Este libro de Capa y Espada sería ideal para unas vacaciones veraniegas o algo así.